«Ni alta ni tan baja»: la advertencia de una cardióloga piquense que descoloca a más de uno
¿Pensás que la presión baja es mejor que la alta? Una cardióloga piquense desarmó el mito y reveló por qué ninguno de los dos extremos conviene. Lo que dijo sobre los valores y el riesgo silencioso te va a sorprender.
La cardióloga Lorena Brocal desarmó uno de los dichos más repetidos en las salas de espera: que es mejor tener la presión baja antes que alta. En diálogo con InfoPico Radio 99.9, la profesional explicó por qué ninguno de los dos extremos es deseable, en el marco del Día del Hipertenso, que se conmemora cada 14 de septiembre.
Brocal reconoció que existe una diferencia real en términos de riesgo, pero advirtió que eso no habilita a relajarse cuando los valores están por debajo de lo habitual. «El riesgo de eventos cardiovasculares y renales es mucho más alto en la hipertensión arterial. Pero tampoco podemos dejar de lado que el cerebro también necesita perfusión», señaló.
Y fue categórica al tomar posición frente a la creencia instalada: «Alta no la preferimos, ni alta ni tan baja».
Presión baja: ¿cuándo es normal y cuándo preocupa?
La especialista aclaró que hay personas que conviven sin síntomas con registros bajos y llevan una vida absolutamente normal. «Hay mucha gente que puede vivir con, supongamos, 80 o 90 de presión máxima, andan bien y se sienten bien», ejemplificó.
Sin embargo, marcó un escenario donde sí hay que prestar especial atención: los adultos mayores. «Hay algunos escenarios en pacientes mucho más ancianos en los que uno no puede dejarla tan bajita la presión, porque afecta mucho la irrigación cerebral y demás», explicó.
La conclusión, según Brocal, es que la presión baja puede ser tolerada sin síntomas en muchas personas, siempre que exista una evaluación médica que descarte que ese valor esté comprometiendo la llegada de sangre a los órganos vitales.
El problema de la presión alta: el enemigo silencioso
Donde la cardióloga no dejó margen para la interpretación fue en el manejo de la hipertensión. Remarcó que también se puede tener la presión elevada sin sentir absolutamente nada, y que justamente ahí radica el mayor peligro.
«También se puede vivir sin síntomas con la presión alta, pero el problema es que ahí sí hay que controlarla igual, hay que normalizarla aunque el paciente no tenga síntomas», sostuvo.
Y agregó una advertencia contundente: «No hay que esperar a que te duela la cabeza ni a que tengas ningún síntoma, porque la mayoría de los pacientes con la presión alta no sienten nada hasta que tienen un evento, hasta que tienen un infarto o un ACV».
El valor límite y el mensaje central
Brocal recordó que el valor límite es 140/90 —de ahí que la fecha elegida para el Día del Hipertenso sea el 14 de septiembre— y que cuando cualquiera de las dos cifras, la sistólica o la diastólica, supera ese umbral, «el riesgo de eventos cardio y cerebrovasculares empieza a ser más alto».
Por eso, más allá del mito de la baja y la alta, la profesional insistió en que el mensaje más importante es otro: que cada persona conozca su propio número. «Si yo no lo conozco, no puedo solucionar nada que no conozco, no puedo trabajar sobre lo que no sé dónde está», cerró.