Ni tabúes ni sermones: la estrategia que seduce a los jóvenes de Roca contra las adicciones
¿Sabías que en Roca la prevención de adicciones se hace con arte, deporte y mucha escucha? Conocé cómo Apasa llega a los jóvenes sin sermones ni tabúes.
¿Cómo se previene el consumo problemático sin caer en discursos vacíos? En Roca, un equipo interdisciplinario apuesta por el juego, el arte y el deporte para llegar a los adolescentes. La consigna es clara: ellos son los protagonistas, no los receptores pasivos de charlas aburridas.
La Agencia de Abordaje de Consumos Problemáticos (Apasa) de Río Negro desembarcó en escuelas y barrios de General Roca con una premisa: romper con el adultocentrismo y los tabúes. El objetivo es que los pibes se sientan escuchados y parte de la solución, no del problema.
¿Qué pasa en las aulas?
El programa "Promotores de conducta saludable" es el caballito de batalla en el ámbito educativo. Los profesionales de Apasa recorren las escuelas secundarias, tanto ESRN como CETs, y dictan cuatro talleres que tocan temas sensibles: reducción de riesgos, factores protectores, salud mental y consumos problemáticos.
Pero ojo, no es un monólogo. La planificación surge de la escucha activa de lo que los propios estudiantes plantean en el aula. Nada de bajar línea sin saber qué les pasa.
Para los docentes también hay material: siete cuadernillos didácticos, con lecturas de autores como Eduardo Galeano, que incluyen actividades y guías para abordar estas temáticas sin miedo. A nivel provincial, el programa "Estudiantes en Red" suma otra pata: jóvenes delegados se capacitan en Educación Sexual Integral (ESI), salud mental y proyecto de vida para después replicar lo aprendido entre sus compañeros.
La prevención también se juega en el barrio
Fuera de la escuela, la movida se llama "Con los pies en el barrio" y ya está funcionando en el sector de San Cayetano de Roca. Acá el arte y el deporte son las herramientas principales para prevenir, pero sin la mirada adultocentrista de siempre.
La idea es generar espacios donde las niñeces y adolescencias puedan jugar, reflexionar y ser escuchadas en su propio territorio. Un enfoque que busca desnaturalizar el consumo de alcohol y otras sustancias, cada vez más normalizado entre los más jóvenes.
La pelea es grande, pero el método parece dar en el clavo: no se trata de hablarles, sino de escucharlos y darles un lugar.

