Niña de 12 años llegó al hospital con dolores y descubrieron un embarazo de 29 semanas: el escalofriante secreto que escondía
Una niña de 12 años llegó al hospital con dolores estomacales y los médicos descubrieron que estaba embarazada de 29 semanas. Lo peor es que los abusos ocurrían en su propia casa y las autoridades ya habían recibido alertas años atrás.
Una menor de 12 años llegó al Hospital Zonal de Pellegrini, Santiago de Estero, con molestias estomacales. Lo que parecía un control de rutina se transformó en una pesadilla: un licenciado en obstetricia detectó que cursaba un embarazo de 29 semanas. Inmediatamente se activaron los protocolos sanitarios y policiales, dando inicio a una investigación penal que sacudió a toda la comunidad.
La causa está a cargo de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, liderada por la fiscal Natalia Malachevski. Las primeras hipótesis apuntan a una red de abusos intrafamiliares que habría operado durante meses aprovechando la vulnerabilidad de la víctima.
¿Quiénes son los acusados?
Según la pesquisa, el padrastro de la niña, conocido como “Tipo” Gambarte (o “Tipo” G.), su hermano César G. y un sobrino de ambos, Juan G., serían los responsables directos de los ataques reiterados. Juan G. ya registraba antecedentes judiciales por delitos sexuales y, tras conocerse la denuncia, se dio a la fuga. La fiscal ordenó su detención urgente y se desplegó un operativo policial para capturarlo.
La denuncia que llegó cuatro años tarde
La abuela materna de la menor, de 59 años, fue quien radicó la denuncia formal. Pero no era la primera vez que alertaba a la Justicia. Cuatro años atrás, esta misma mujer había solicitado que se retirara la tenencia de sus tres nietos (dos niñas y un varón) a su hija, advirtiendo sobre graves malos tratos físicos por parte del padrastro. En aquel momento, las autoridades judiciales y policiales desestimaron la presentación, descalificando a la denunciante y sosteniendo que los menores se encontraban en “perfecto estado de salud”.
Ahora, la abuela amplió su denuncia e imputó directamente a su propia hija por presunta complicidad, al considerar que estaba al tanto de los abusos y no intervino para proteger a sus hijos.
El relato del hermano que destapó todo
Un testimonio clave surgió del hermano menor de la víctima. El pasado 27 de mayo, el niño confió a su abuela que su hermana le había revelado los hechos: el padrastro “Tipo” Gambarte la enviaba sistemáticamente a moler maíz en un sector apartado de la vivienda para cometer los abusos sexuales, utilizando la rutina doméstica como pantalla y manteniendo el silencio mediante intimidación.
La decisión que indignó a la familia
La jueza ordenó el traslado inmediato de la menor al Centro Provincial de Salud Infantil (CEPSI) para realizar exámenes médicos forenses y brindar asistencia psicológica especializada. Sin embargo, tras recibir las primeras atenciones y el alta médica, la niña fue reintegrada a su hogar, bajo la custodia de su madre —quien enfrenta imputación por encubrimiento— y en el mismo domicilio donde conviviría con el principal acusado. Esta decisión generó fuerte preocupación y críticas por parte de los familiares.
La tía de la víctima, Mónica, denunció que la menor “ni siquiera fue escuchada en Cámara Gesell” porque su madre se la llevó inmediatamente después del alta hospitalaria. Según la tía, la niña niega los hechos y señala a un vecino como responsable, pero lo haría “porque tiene miedo”. En las últimas horas, Mónica y su madre (la abuela denunciante) se dirigían a la Comisaría local para exigir explicaciones y medidas de protección efectivas.
El caso continúa en plena investigación y ha puesto en el centro del debate la efectividad de los mecanismos de protección a la infancia en la provincia ante alertas previas ignoradas.