No los paró ni el frío polar: así vivió Río Gallegos el pase a la final
Ni el frío polar detuvo a los hinchas. ¿Cómo vivió la capital santacruceña el pase a la final?
Ni la sensación térmica bajo cero detuvo la locura. Apenas sonó el pitazo final que clasificó a la Selección Argentina a la gran final, las calles de Río Gallegos se llenaron de banderas, bocinas y abrazos. El frío de julio quedó en segundo plano.
Como marca la tradición, el punto de encuentro fue la intersección de las avenidas Presidente Néstor Kirchner y San Martín. Allí, cientos de hinchas desafiaron el invierno austral para celebrar juntos. No importaban las temperaturas bajo cero: la pasión por la celeste y blanca era más fuerte.
Familias enteras a la calle
El festejo no fue solo de jóvenes. Familias completas, con camperas térmicas, bufandas y gorros celestes, salieron a pie para sumarse a los cánticos. Los autos, camionetas y utilitarios formaron caravanas interminables que colapsaron las arterias principales del centro, mientras las bocinas sonaban sin parar durante horas.
El murmullo de los televisores y los gritos de gol que se contenían en las casas se trasladaron rápidamente a la vía pública. Río Gallegos se vistió de fiesta y demostró que, para alentar a la Selección, el frío no es excusa.