No podía escapar: el segundo acusado del crimen de Ricardo Marín quedó detenido en un hospital
La Justicia de Allen decidió que el segundo sospechoso del crimen de Ricardo Marín cumpla prisión en un hospital. ¿Qué pruebas lo delatan?
La Justicia de Río Negro dictó prisión preventiva para el segundo sospechoso del asesinato de Ricardo Marín en Allen. Pero por su delicado estado de salud, no irá a una cárcel común sino que cumplirá la medida en el hospital local con custodia permanente.
¿Cómo ingresaron a la vivienda?
Según la fiscal Verónica Villarruel, el homicidio ocurrió entre el 8 y el 10 de julio. El imputado, junto a una mujer ya procesada, entró a la casa de Marín sin forzar las cerraduras. La clave estaba en el vínculo previo: la mujer tenía copias de las llaves de la propiedad.
Una vez adentro, ambos atacaron brutalmente a la víctima para robarle un teléfono celular, una billetera y las llaves de dos vehículos. Luego escaparon rápidamente.
Autopsia y cámaras: las pruebas que los incriminan
El cuerpo de Marín fue hallado por la Comisaría Sexta tras la alerta de uno de sus hijos, que no lograba contactarlo. La autopsia reveló signos de estrangulamiento y múltiples golpes en la cabeza como causa de muerte.
Las fiscales Villarruel y Laura Tronelli presentaron horas de grabaciones de cámaras particulares y del 911 que muestran a la pareja yendo hacia la casa de la víctima a la 1:30 de la madrugada y regresando 40 minutos después. También hay testimonios que confirman la relación previa y conflictos anteriores, ya que Marín acusaba a la mujer de robos previos. Además, se secuestraron prendas con manchas de sangre durante los allanamientos y tras la detención de la mujer en General Roca.
La fiscalía destacó que el imputado ya había violado medidas cautelares anteriores. “Este desinterés por mantenerse a derecho es lo que se suma a los riesgos procesales de posible entorpecimiento y de fuga”, subrayó Villarruel.
La decisión del juez
En la audiencia, el defensor Juan Pablo Chirinos no se opuso a las pericias ni a la extracción de ADN, pero pidió una tobillera electrónica argumentando que el acusado no estaba en condiciones de ir a un calabozo común por su salud.
Sin embargo, el juez Julio Martínez Vivot avaló el pedido de la fiscalía y lo imputó por “homicidio en ocasión de robo”, ordenando que permanezca detenido en el hospital local con custodia policial las 24 horas.