No pudo resistirse: el artista que prometió no volver a pintar un pinball y ya lleva cuatro obras dedicadas a su pasión

Un artista tucumano que colecciona 12 máquinas de pinball y compite a nivel internacional expone una obra hiperrealista en '40 años de vacaciones'. ¿Podrá cumplir su promesa de no pintar más?

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No pudo resistirse: el artista que prometió no volver a pintar un pinball y ya lleva cuatro obras dedicadas a su pasión
No pudo resistirse: el artista que prometió no volver a pintar un pinball y ya lleva cuatro obras dedicadas a su pasión

Andrés Compagnucci, un artista plástico de la ciudad, es un apasionado del pinball desde siempre. Su colección privada ya cuenta con 12 máquinas, y su amor por este juego lo llevó a competir a nivel internacional. Sin embargo, lo que más llama la atención es su obra: un cuadro hiperrealista de un pinball que forma parte de la muestra "40 años de vacaciones", y que esconde una promesa incumplida.

La historia de Compagnucci con el pinball comenzó en su juventud, cuando las salas de juegos eran el punto de encuentro de grandes y chicos. "En ese momento, las casas de juegos estaban desapareciendo y yo quería seguir jugando. Así que me compré uno", recuerda. Lo que empezó como un capricho se convirtió en una colección de 12 máquinas, algunas de ellas verdaderas reliquias.

¿Cómo nació su pasión por el flipper?

El pinball, conocido popularmente como flipper en Argentina, fue uno de los grandes juegos de salón durante las décadas del 60 y el 70. Su mecánica es simple pero adictiva: una bola metálica impulsada por un resorte recorre un tablero inclinado mientras el jugador intenta mantenerla en movimiento con las paletas inferiores.

Compagnucci no solo colecciona máquinas, sino que también compite. Ocupa el cuarto lugar en el ranking de competidores argentinos y forma parte de una liga internacional. Su pasión lo conectó con jugadores de todo el mundo, con quienes comparte trucos y partidas virtuales.

Una obra que refleja al jugador

La obra que exhibe en "40 años de vacaciones" es un óleo hiperrealista que muestra un pinball en primer plano. Lo más impactante es el nivel de detalle: en la bola del juego se refleja la figura del dueño de la máquina, una imagen que parece una fotografía. "Es la colada de la sección dedicada a los artistas", explica.

El cuadro pertenece a un coleccionista que se lo encargó y compró hace tiempo, y que ahora lo cedió para la retrospectiva. Compagnucci tardó un poco más de cuatro meses en terminarlo. "Es mucho, muchísimo trabajo", admite.

La promesa incumplida

Cuando terminó ese cuadro, se prometió a sí mismo que no volvería a pintar otro pinball. Pero no pudo resistirse: ya lleva cuatro obras dedicadas a esta pasión. "El amor es más fuerte", dice entre risas.

En la muestra, el cuadro se exhibe al lado de una máquina real de pinball, disponible para que los visitantes puedan jugar. Una forma de unir el arte con la nostalgia de una época dorada.

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