No son una plaga: por qué los loros invadieron Comodoro y qué pide una experta
Los loros se multiplican en los cielos de Comodoro y muchos vecinos ya los miran con desconfianza. Una experta de la UNPSJB salió a responder las dudas y dejó una advertencia que pocos esperaban sobre lo que pasa con la especie.
Los loros se volvieron parte del paisaje cotidiano de Comodoro Rivadavia. Se los ve en plazas, cables y techos, y su presencia masiva despertó todo tipo de comentarios. Sin embargo, una especialista en aves puso paños fríos al fenómeno y advirtió que la mirada sobre estas aves necesita un cambio urgente.
Evangelina Lastra, docente de Ornitología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), dialogó con ADNSUR y fue tajante: los loros no son una "peste". La investigadora explicó que se trata de un fenómeno natural y pidió no dañarlos, ya que pertenecen a una especie amenazada.
Una especie que necesita protección
Lejos de la imagen de plaga que suele circular cuando cientos de aves se concentran en la ciudad, Lastra remarcó que los loros son una especie que requiere cuidado. La docente insistió en la importancia de protegerlos y evitar cualquier acción que los perjudique.
La presencia de estas aves en Comodoro no es un hecho aislado ni reciente, pero en los últimos tiempos se hizo más visible. La especialista atribuyó el fenómeno a causas naturales y descartó que se trate de una invasión fuera de lo común.
Qué dicen desde la universidad
La voz de Lastra, en su rol de docente de Ornitología de la UNPSJB, aporta una mirada académica al debate que se instaló en la ciudad. Su mensaje apuntó a desterrar la idea de que los loros son un problema que hay que eliminar, y a entender que su presencia responde a dinámicas propias de la fauna local.
El llamado de atención de la experta llega en un contexto en el que muchas veces se busca espantar o dañar a estas aves. Para la docente, esa reacción es un error: se trata de una especie amenazada que merece ser protegida.
Con su testimonio, la especialista invitó a los comodorenses a convivir con los loros y a valorarlos como parte del ecosistema patagónico, en lugar de verlos como una molestia.