Noemí Frenkel presenta en Rosario su novela "Cuerva": el libro que se enamoró de la ciudad y del Paraná
Una empleada de seguros que escribe bajo seudónimo, un viudo seductor y una cantante francesa: los tres nombres que sostienen "Cuerva", la primera novela de Noemí Frenkel, que llega a Rosario con la ciudad y el Paraná como protagonistas silenciosos.
La actriz y escritora Noemí Frenkel llega a Rosario para presentar Cuerva, su primera novela, editada por Milena Caserola. La cita es el jueves 17 de septiembre a las 19 en la librería Mal de Archivo (Urquiza 1613), con producción de Virginia Giacosa. La autora estará acompañada por las escritoras rosarinas Virginia Ducler y Nadia Isasa.
Rosario no es un escenario cualquiera para esta historia: la ciudad y el diario La Capital forman parte de la trama de un relato trágico y singular, atravesado por el deseo, la escritura, los animales y los vínculos amorosos.
De qué se trata "Cuerva"
El escritor Martín Sancia Kawamichi resume la novela: "Candela es empleada de una empresa de seguros en Las Rosas, provincia de Santa Fe que, bajo seudónimo, escribe una columna sobre animales para el diario La Capital de Rosario". Habita un mundo sombrío donde el trabajo rutinario convive con su instinto poético, su fragilidad y su atracción por los pájaros. Un día conoce a Edgardo, un viudo seductor, y su vida cambia.
Según Sancia Kawamichi, Cuerva cuenta una historia de amor plena de erotismo y es, al mismo tiempo, la autopsia de ese amor de dos que incluye a una tercera: Javiera, una francesa vagabunda que busca triunfar como cantante.
Un triángulo amoroso, una grafómana perturbada, sexo tántrico y traición atraviesan la novela. Si frente a lo irreparable el sujeto del poema de Edgar Allan Poe alucina un cuervo parlante, la protagonista de Frenkel, en su propio descenso a los infiernos, se convierte ella misma en alucinación.
Trabajada en clínica con María Moreno y estructurada a partir de saltos temporales y cambios de voz, la novela combina el melodrama con intertextualidades poéticas y una búsqueda formal que complejiza la narración.
Quién es Noemí Frenkel
Reconocida por su trayectoria como actriz y directora, Frenkel nació en Buenos Aires en 1960 y es Licenciada en Artes de la Escritura de la UNA. Por su labor en artes escénicas y audiovisuales recibió los premios Martín Fierro, Cóndor de Plata, Coral Negro del Festival de La Habana, ACE y Clarín.
Como escritora publicó el monólogo teatral Casandra iluminada (2015), en CELCIT, montado en Buenos Aires, México, España y Chile; cuentos y poemas en antologías como Los bordes de la biología (2018) y Evaristo, o Pueblos rotos (2018, Ed. Cultura Tierra del Fuego). En 2021 publicó el libro de poesía Trazos de la serpiente (editorial Salta el pez), que incluye el poema con el que obtuvo en 2017 el primer premio del "Concurso de poesía épica", con jurado presidido por Arturo Carrera. Su segunda novela, Bosque migrante. Una judía se desarma (2025), también de Milena Caserola, llegará pronto a las librerías de Rosario.
Las palabras de la autora
Sobre la construcción del personaje principal, Frenkel explicó que buscó crear una figura con múltiples dimensiones, entre la hipersensibilidad, el aislamiento y una naturaleza apasionada. "Por eso eligió mudarse desde Rosario y ser una forastera: porque la reclusión en el infierno grande de un pueblo chico le permite alejarse de las demandas de su madre enferma. Y porque la rutina, la grafomanía y los ansiolíticos, al menos por un tiempo, le dan borde a su desborde. El aislamiento social le es más propicio que afrontar cualquier relación íntima", detalló. Y agregó: "Es en la voz de su escritura donde aparece su mundo interno volcánico, ese puente que da paso de la fascinación a la identificación con lo animal".
El erotismo ocupa otro lugar central. Frenkel lo aborda como un territorio capaz de poner en crisis la identidad de los personajes. "Lo erótico me parece un territorio inmenso para explorar literariamente, porque es un espacio donde los límites se desdibujan y el deseo, ese 'abismo de fuego' como decía Delmira Agustini, puede arrasar con lo que el sujeto cree saber de sí", sostuvo.
La ciudad, además, fue clave en el proceso creativo. "Me enamoré de Rosario escribiendo la novela, deambulando e imaginando las escenas a partir de sus lugares, de esa información que percibía en mi cuerpo", contó. Y destacó una presencia geográfica imposible de ignorar: "Fue muy inspirador, especialmente la omnipresencia del Río Paraná".