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Fin al «invicto»: el BCRA debió vender dólares por primera vez en el año, con reservas en estado delicado

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Este martes, el Banco Central (BCRA) tuvo el primer saldo deudor negativo de 2022 en el mercado de cambios. Así, tras haber resistido 12 días seguidos sin perder divisas en esa plaza, el regulador financiero se deshizo en la jornada de u$s50 millones y lleva embolsados alrededor de u$s150 millones en lo que va de enero.

Recordemos que entre noviembre y enero se liquida el trigo, que está en temporada (la llamada cosecha fina), la soja que los productores tenían guardada en los silos cosechada entre mayo y junio de este año y el maíz, que goza de buenos precios internacionales y hubo mucha oferta este año.

De este modo, hasta ahora, el flujo de agrodólares proveniente de la cosecha fina estaba influyendo favorablemente en la dinámica de reservas, y eso le permitió al BCRA comprar u$s200 millones la semana pasada y no tener que vender divisas en todo enero hasta ahora.

Así, aunque lo que va del mes no se caracterizó por un ritmo de adquisiciones fuertes por parte del regulador financiero, sí se destacó el hecho de que no había perdido dólares en el MULC hasta ahora este año.

En síntesis, el Central enfrenta un escenario muy complejo de ahora en adelante hasta llegar a la cosecha gruesa y lo más difícil es que esto se da en un momento en el que necesitaría reforzar sus reservas para enfrentar los compromisos de deuda que tiene a futuro con el Fondo Monetario Internacional.

Recordemos que este mes le queda un pago por u$s750 millones pendiente y de los Derechos Especiales de Giro (DEGs) sólo le quedan u$s600 millones, por lo que ese compromiso afectará las reservas netas de la entidad (hoy calculadas en alrededor de u$s3.000 millones).

La cosecha de trigo empieza a mermar en la segunda mitad de enero.

Dólar: caen las divisas por la cosecha

Sin embargo, como es habitual, conforme va avanzando el calendario, la liquidación de exportaciones va mermado y, hacia mediados de enero, cae. «La temporada de trigo, que había aumentado gradualmente la liquidación entre diciembre y enero, se empieza a ir reduciendo», explica el economista de la consultora Anker, Martín Vauthier, a iProfesional.

Y Pablo Adreani, consultor especialista en agro y analista de mercados agrícolas, lo confirma al señalar que «el productor vende, más o menos, hasta mediados de enero y, luego, hay un parate hasta que comienza la cosecha gruesa nuevamente en abril o mayo del año próximo«.

Asimismo, Vauthier apunta que, en esta parte del año (hacia enero y febrero) comienza a revertirse el flujo en el mercado de cambios: «La demanda de pesos que se vio incrementada en diciembre por cuestiones estacionales ahora se desplaza hacia el dólar», dice.

Y es que enero suele ser un mes de búsqueda de cobertura en el dólar por parte de los distintos actores económicos, que van hacia esa moneda como manera preventoria ante la dinámica inflacionaria y la depreciación del peso para enfrentar el año más «a salvo».

El Central maneja un escenario complejo en materia de comercio exterior.

Reservas y dólar: un equilibrio delicado

Asimismo, recordemos que, para calcular el volumen operado de compra o venta de dólares por parte del BCRA, el total diario liquidado debe ser contrastado contra el nivel de importaciones registradas en la jornada.

«Las importaciones se descuentan de las exportaciones y el resultante es lo que el BCRA logra embolsar«, explica Esteban Marzorati, ex director de Importaciones de la Nación.

En este escenario, el BCRA está administrando una situación compleja porque, por un lado no quiere perder más dólares por el pago de importaciones, pero, por el otro, si las pisa demasiado, se frena la producción y eso afecta la recuperación económica. Eso se da en un escenario en el que la importación, es un negocio muy interesante porque permite acceder a un dólar a $104 (el más barato que existe hoy en Argentina) y eso hace que la cantidad de solicitudes que recibe el Gobierno por estos días para realizar ese tipo de operaciones sea muy elevada.

«El nivel de presión para importar en este momento es gigantesco«, refleja Marzorati y no se puede devaluar abruptamente, que sería una solución, por el efecto que tendría en la economía real.

Entonces, por más que el BCRA vaya aplicando distintas trabas al pago de importaciones con dólares del MULC, como lo ha hecho con los autos importados recientemente, es muy difícil que esa variable no le pegue negativamente en las reservas por estos días.

Por último, recordemos que, hace unas semanas, el BCRA dispuso una suba de la tasa de interés de referencia (LELIQ) del 38% al 40% y, desde la consultora Ecolatina, Juan Pablo Albornoz advierte que, «si bien es una condición necesaria para comenzar un proceso de desinflación sostenible, de realizarse de forma aislada y sin una consolidación fiscal mediante que alivie dinámica de los pasivos remunerados (la cual se verá afectada por la suba de tasas y presionará sobre el resultado cuasifiscal), no revitalizará la demanda de dinero y añadirá presiones a la desagradable aritmética monetaria de los pasivos remunerados».

Eso, en el marco de un tire y afloje con el FMI sobre el nivel de ajuste fiscal que se realizará es un dato que no se puede dejar de observar hacia futuro en relación a la dinámica de reservas de la entidad.  

Fuente: iprofesional.com

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