Nueva fórmula en las naftas: el cambio que llega a las estaciones de servicio y pocos notarán
El Gobierno autorizó subir el bioetanol en la nafta que usás todos los días. ¿Notarás la diferencia al manejar o al pagar en la estación? Te contamos lo que dicen los ingenieros y qué pasó en países que ya probaron esta fórmula.
El Gobierno nacional habilitó un incremento en la mezcla de bioetanol para las naftas, una medida técnica que busca contrarrestar el impacto de los precios internacionales del petróleo. La autorización, que entró en vigencia el viernes, permite a las empresas refinadoras elevar el corte obligatorio de este biocombustible, modificando la composición del combustible que llega a tu vehículo.
La decisión responde al contexto de alza sostenida en los combustibles. Solo en lo que va de marzo, el precio de la nafta súper registró un aumento cercano al 18%, acercándose peligrosamente a la barrera de los $2.000 por litro. La persistencia del conflicto bélico en Medio Oriente genera expectativas de que la tendencia alcista continúe.
¿En qué consiste exactamente el cambio?
Hasta ahora, el corte máximo obligatorio de bioetanol en las naftas era del 12%. La nueva normativa habilita a las empresas a elevar esa proporción hasta un máximo del 15%. Para hacer esto posible, el Ejecutivo debió realizar un ajuste técnico en el parámetro regulatorio, aumentando el límite máximo de oxígeno permitido en los combustibles líquidos al 5,6%.
El texto oficial de la resolución aclara que, mediante esta adecuación, “se admitieron contenidos de hasta un 15% en volumen de bioetanol en naftas”. Además, especifica que el cambio en el parámetro de oxígeno “responde exclusivamente al aumento del contenido de bioetanol, sin implicar la incorporación de otros compuestos oxigenados”.
¿Afectará el rendimiento de mi auto?
La primera duda que surge entre los conductores es si este cambio puede dañar el motor. Los especialistas coinciden en que un aumento dentro de estos rangos no representa ningún riesgo para los componentes del vehículo. Los motores modernos están diseñados con la tecnología necesaria para funcionar con estas mezclas sin requerir modificaciones.
El bioetanol actúa como un potente aditivo oxigenante. Su presencia mejora la eficiencia de la combustión dentro del motor, logrando un quemado más completo y reduciendo significativamente la emisión de monóxido de carbono. Además, posee un nivel de octanaje (entre 108 y 113 RON) superior al de la nafta premium (98 RON), lo que optimiza la detonación y reduce la posibilidad de daños por “cascabeleo”.
Sin embargo, el biocombustible tiene una contrapartida: su densidad energética es menor. Esto significa que, para producir la misma potencia, el motor debe quemar un mayor volumen. En términos prácticos, el consumo de combustible puede ser ligeramente mayor y la autonomía por tanque, algo menor.
La experiencia de un mercado experto
Para dimensionar el impacto real, es útil mirar la experiencia de Brasil, un país con un uso masivo de bioetanol. Allí, la nafta comercializada tiene un corte que puede llegar hasta el 30%, y más del 80% de la flota automotriz está preparada para utilizar etanol puro, que suele ser más económico.
En el mercado brasileño rige la conocida “regla del 70%”: conviene cargar etanol puro solo cuando su precio por litro es igual o menor al 70% del precio de la nafta. Si es más caro, el mejor rendimiento en autonomía de la nafta la hace más conveniente. En el caso argentino, con un aumento del corte que pasa del 12% al 15%, los expertos estiman que la diferencia en el consumo debería ser casi imperceptible para el conductor promedio.
La visión técnica de los fabricantes
Consultado por Clarín, el departamento de ingeniería de Volkswagen Argentina, una marca con vasta experiencia en vehículos a etanol en Brasil, aportó precisiones técnicas. Los ingenieros explicaron que cada motor es calibrado para trabajar en un rango específico de etanol y que, fuera de ese rango, podría no mantener su performance óptima.
Uno de los problemas potenciales mencionados es el arranque en frío, que puede costar más porque el etanol es menos volátil a bajas temperaturas. Respecto a los componentes, advirtieron que si un motor no fue diseñado para un porcentaje mayor de etanol, su uso prolongado podría ocasionar daños en mangueras, sellos, juntas del sistema de combustible e incluso corrosión interna, reduciendo la vida útil del motor.
Finalmente, confirmaron lo que muchos sospechan: sí, la autonomía es menor con más etanol, ya que el motor debe quemar más volumen para producir la misma potencia. Este cambio silencioso en la bomba busca ser un amortiguador frente a una escalada de precios que no da tregua.