Nuevas detenciones en el caso Érika: ¿quiénes son los dos hombres que habrían ayudado a “El Militar”?
Dos nuevas detenciones sacuden la investigación del crimen de Érika en Tucumán. ¿Qué hicieron exactamente estos hombres en la casa de “El Militar” después del asesinato? Los detalles que complican aún más al principal acusado.
La investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez en Tucumán dio un giro con dos nuevas detenciones que complican aún más al principal acusado. Los aprehendidos, según fuentes judiciales, no estarían vinculados directamente al asesinato, pero sí al encubrimiento del hecho. La pesquisa, a cargo del fiscal Pedro Gallo, sigue avanzando con detalles reveladores sobre lo ocurrido en la vivienda de Santo Domingo al 1.100.
La nueva línea de investigación
Las detenciones de ayer a la madrugada recayeron sobre Nicolás Augusto Navarro Flores y Jorge “Chicho” Díaz. La decisión del juez Alejandro Tomás de autorizar los arrestos no está ligada a la declaración de Justina Gordillo, la otra imputada, aunque podría terminar favoreciéndola procesalmente.
Los investigadores del Equipo Científico Fiscal y Homicidios, comandados por los comisarios Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, han ido esclareciendo la cronología de los hechos. Se confirmó que Érika llegó a la casa de Felipe “El Militar” Sosa pasadas las tres de la mañana en un Uber, no a las 21:30 como se creía inicialmente.
El fiscal Gallo corroboró esta información con el reporte de la empresa y el testimonio del chofer. Esto permitió establecer que el crimen ocurrió entre las cuatro y las siete de la mañana del miércoles 7 de enero.
Los roles de los sospechosos
Nicolás Augusto Navarro Flores, amigo cercano de Sosa con problemas de adicciones según sus allegados, fue el primero en llegar a la vivienda tras el hecho. Fue detectado no solo por una llamada, sino también captado por cámaras de seguridad junto al acusado.
Justina Gordillo lo mencionó en su declaración, indicando que lo vio en la casa del imputado la noche del miércoles. “Se preparó un pancho, lo comió y después se retiró porque había dicho que estaba apurado porque su hija estaba en su casa”, declaró. Será defendido por el abogado Patricio Char.
Por otro lado, Jorge “Chicho” Díaz, descrito como la persona de la empresa de Sosa con mayor cercanía al acusado, fue autorizado a trasladarse a la vivienda esa mañana para atender un problema en la moto KTM del “Militar”. Sin embargo, la investigación sugiere que en realidad habría levantado el celular que sería de la víctima.
Gordillo declaró que Sosa le entregó un celular rosa con pantalla rota, aunque familiares de Érika, a través de su representante Carlos Garmendia, indicaron que el teléfono de la joven no era de ese color y estaba en buen estado.
Los operativos de detención
Con estos elementos, el fiscal solicitó las detenciones que el juez Tomás autorizó. Personal del ECIF, con apoyo de Homicidios, detuvo a Díaz en su casa del barrio Alejandro Heredia. Navarro Flores, en cambio, fue arrestado tras una persecución que comenzó en Chiclana primera cuadra y terminó en La Rioja al 100, aparentemente con todo preparado para huir.
Por la tarde se realizaron otros dos allanamientos: en un domicilio de Los Chañaritos (donde también reside Díaz) y en un edificio de Mate de Luna al 2.200 donde viviría Navarro Flores. Hoy se realizará la audiencia en la que Gallo acusará formalmente a los nuevos detenidos, presumiblemente solo por encubrimiento.
El contexto del crimen y nuevas revelaciones
Según los datos recabados, Érika habría sido asesinada por Sosa en una situación generada por excesos en el consumo de estupefacientes. Aunque “El Militar” organizaba encuentros sexuales grupales con consumo de drogas, no hay indicios concretos de que esa noche se realizara uno.
Lo que sí dejó al descubierto este caso es otra actividad del imputado. Tanto la familia de la víctima como Gordillo informaron que Sosa se dedicaba a la venta de éxtasis en fiestas electrónicas.
La ex pareja de Sosa también mencionó a otras 15 personas vinculadas al acusado, entre ellos Fernando Etionot (abogado de confianza), Jesús Luna (vecino), Pablo (dueño de la concesionaria de motos), Miguel Tarascio (empresario de Lules), “Monkey” (compañero de encierro) y Marcelo Manca (responsable de un taller).
La investigación estima que, entre las 8 y las 15 del miércoles 7, el imputado, con colaboración de otras personas, eliminó el cuerpo en un descampado de Manantial Sur, desplegando hasta las 21 horas una serie de maniobras para lograr la impunidad.