Nueve meses callado y en pleno juicio confesó quién se deshizo del cuerpo de Érika
¿Quién se deshizo del cuerpo de Érika el 7 de enero? Después de nueve meses de silencio, el principal acusado habló en pleno juicio y dio un dato que nadie esperaba escuchar.
Felipe "El Militar" Sosa habló por primera vez en nueve meses y sacudió la segunda audiencia del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez. El principal acusado no solo desvinculó a uno de los sospechosos: también admitió que fue él quien se deshizo del cuerpo.
La declaración la hizo de manera espontánea durante la jornada de este martes, después de que el lunes se negara a hablar cuando ya se habían escuchado los alegatos.
El gesto con "Chicho" Díaz
Sosa apuntó directamente a Jorge "Chicho" Díaz, uno de los involucrados en la causa, y lo sacó de la escena del crimen. "Es el único de los involucrados que no tiene nada que ver en el caso y que no sabía lo que había pasado en mi casa", afirmó ante el tribunal.
Luego se dirigió a las familias de Justina Gordillo, de Nicolás Navarro Flores —el primer condenado por el hecho— y del propio Díaz. Les pidió disculpas y explicó el motivo: "Por haberlos llamado por teléfono quedaron implicados".
La confesión sobre el cuerpo
El momento más delicado de su exposición llegó al final. El acusado confirmó que fue él quien arrojó el cuerpo de Érika el 7 de enero, en una franja que ubicó entre las 10 y las 12.30 de ese día.
Lo que anticipó la defensa de Díaz
La primera audiencia había dejado un clima pesado en la sala. "Oscuro", "perverso" y "siniestro" fueron algunas de las palabras que se escucharon para describir el entramado que rodea a la causa, y que anticipan que el debate podría destapar aspectos hasta ahora desconocidos de un expediente con varias aristas sórdidas.
Juan Pablo Bello, defensor de Jorge Orlando Díaz, fue el primero en instalar esa idea. "En este juicio van a ver muchísima prueba sobre un hecho siniestro, de un hecho perverso, van a ver prueba vinculada a Felipe Sosa y su círculo más cercano, su verdadera gente de confianza, como lo es su amigo Nicolás Navarro Flores, ya condenado por encubrimiento", adelantó.
El abogado también advirtió sobre el material que se exhibirá en el debate: "Podrán ver que se realizaron encuentros a lo largo del 7 de enero, podrán apreciar decenas de llamadas, cientos de mensajes, comunicaciones borradas, lenguajes en códigos, entre otras pruebas".
Y pidió a los presentes que ese cúmulo de pruebas no condicione la mirada sobre su cliente: "Cuando ello pase, les pido una cosa: que ello no les nuble la visión respecto de Jorge. Porque lo de Jorge no es siniestro. Lo de Jorge no es oscuro. Lo de Jorge es sencillo porque simplemente fue a trabajar".
El círculo que la defensa quiere separar
La estrategia de Bello apunta a marcar una frontera entre su defendido y el grupo que, según su postura, sí integraba el entorno íntimo del "Militar". Ese círculo estaría formado por Érika, Sosa, Justina Gordillo, Navarro Flores y otras personas que no fueron investigadas o que, al menos, no llegaron al banquillo de los acusados.
Entre esos nombres que sobrevuelan la causa aparecen un tal "Daivid", un empresario de Lules junto a su pareja, un abogado del "Militar" y el dueño del departamento que el acusado alquilaba en Yerba Buena, donde se habría cometido el crimen.