Nueve robos en dos locales: el minimarket que ahora atiende las 24 horas
Un comerciante de Malargüe ya no sabe qué más hacer para proteger su minimarket: los robos se repiten y el último dejó daños que no puede pagar. La decisión que tomó cambia por completo la atención del local.
Juan Manuel Moreno acumula nueve robos entre dos comercios y el último golpe fue esta semana en su minimarket El Fortín, en el oeste de Malargüe. Cansado de los ataques, tomó una decisión drástica: atender las 24 horas, de lunes a lunes.
Moreno es comerciante y sabe lo que significa sostener un negocio con esfuerzo propio. En los últimos tiempos fue víctima de nueve hechos delictivos: ocho ocurrieron en su actual mercado, ubicado en Fortín Malargüe al 400, esquina Los Choiqueros, en el sector oeste del barrio Gustavo Bastías. El restante tuvo lugar en un local anterior sobre calle Adrián Illescas, en barrio Malvinas Argentinas, también al oeste de la ciudad.
El último ataque, madrugada adentro
El episodio más reciente se registró el miércoles alrededor de las 3.55 de la madrugada y quedó captado por las cámaras de videovigilancia. Las imágenes muestran a un joven que habría actuado con el rostro cubierto.
Para entrar, el delincuente forzó candados y rejas de seguridad, y rompió las puertas de blindex. Ya adentro, se llevó una importante reserva de cigarrillos, prácticamente toda la mercadería de la caramelera y productos de las góndolas y del sector de perfumería.
Más allá de lo económico, lo que más preocupa a Moreno es el daño material que dejan estos episodios. Los vidrios rotos representan un gasto difícil de afrontar en un contexto complicado para los negocios.
De día y de noche detrás del mostrador
Frente a la seguidilla de robos, Moreno y su socia decidieron cambiar por completo la modalidad de atención: desde ahora permanecerán en el establecimiento las 24 horas, todos los días. La medida implica, según contó, "pasar la noche en el negocio".
El objetivo es evitar nuevos ingresos de delincuentes y resguardar lo que queda después de tantos golpes. El comerciante explicó que ya no tienen recursos para otra reparación, porque "no podemos reponer los vidrios".
Moreno no ocultó su impotencia y angustia ante una situación que se repite y condiciona la actividad diaria. "Porque la situación no está bien para los comerciantes", expresó, y dejó en claro el difícil escenario que atraviesan quienes intentan mantener las puertas abiertas mientras la inseguridad amenaza su trabajo y su patrimonio.