Obras urgentes en San Juan: el agua vuelve a niveles que no se veían hace años
24 compuertas que no funcionan, estructuras sin mantenimiento hace 20 o 30 años y un pájaro que puede tapar los canales: el plan de Hidráulica para que el agua no se desborde.
El aumento de los caudales del río San Juan y la mayor disponibilidad de agua para los embalses obligaron al Departamento de Hidráulica a redoblar los trabajos de infraestructura en distintos puntos de la provincia. José Ginestar, jefe del organismo, explicó en radio Mil20 que se ejecutan obras de mitigación para mejorar la capacidad operativa del sistema.
Según señaló el funcionario, el escenario actual abre la posibilidad de recuperar niveles de agua que no se observaban desde hace años en algunos sectores. Ginestar sostuvo que la situación podría permitir ver nuevamente agua sobre el aliviadero del dique de Ullum y mayor capacidad en las playas de ese complejo. Las estimaciones contemplan incluso la posibilidad de que los embalses lleguen a llenarse por completo, lo que implicaría recuperar superficie útil en áreas que, según dijo, hacía muchos años no mostraban ese comportamiento.
Sin embargo, el propio funcionario aclaró que el incremento de las precipitaciones también puede generar complicaciones en la operación del sistema.
Compuertas y evacuación: la prioridad
Ginestar precisó que una de las prioridades es evitar la activación del aliviadero de Ullum, al que definió como un órgano de evacuación de agua sin control. En paralelo, dijo que se trabaja para no tener que poner en funcionamiento las compuertas de Ignacio de la Roza, donde existen 24 compuertas que, según indicó, no funcionan y están en proceso de reparación. También señaló que hacía muchos años que no se abrían las compuertas ubicadas en el ingreso del sistema, en la zona cercana a El Pinar.
El jefe de Hidráulica aclaró que las tareas en marcha son obras de mitigación y no soluciones definitivas. La única excepción que mencionó fue Pachimoco, para el que anticipó una próxima licitación. Según explicó, las estructuras sobre las que se interviene son antiguas y no recibieron mantenimiento durante los últimos 20 o 30 años, lo que dificulta tanto su apertura como su cierre y agrega inseguridad a la operación. De todos modos, sostuvo que su reparación representa una mejora frente a la situación de inactividad.
Zonas con riesgo de acumulación
El funcionario pidió atención especial en los sectores donde hay desniveles entre calles y viviendas, sobre todo en lugares que históricamente pudieron haber sido recorridos por el agua. Planteó que si una calle está varios metros por encima de las últimas casas, puede tratarse de un punto donde antes circulaba o se acumulaba agua. En ese marco, mencionó como zonas con posibles dificultades a pueblos cordilleranos y sectores de Sonda, Albardón, Sarmiento y Ullum, además de áreas urbanas con desniveles.
También advirtió que los problemas pueden agravarse con lluvias sostenidas durante varios días o con precipitaciones intensas en pocos minutos.
Canales, residuos y desbordes
Otro eje de la advertencia estuvo puesto en la acumulación de residuos y vegetación en los canales, un factor que puede obstruir la circulación del agua y provocar desbordes. Ginestar atribuyó parte de los inconvenientes recientes al viento y a la presencia del llamado pájaro bobo, una especie de rueda amarilla que puede desplazarse y terminar dentro de los canales. Según explicó, ese material puede llegar a un sifón y, si además se suma basura, bloquear el paso del agua.
Como ejemplo, mencionó el episodio ocurrido en el canal de calle 6, en Pocito, entre calles San Miguel y Vidart, donde una obstrucción provocó el desborde y afectó al barrio Cordillerano. El funcionario indicó que los vecinos actuaron con rapidez durante la madrugada, aunque el descenso del caudal no es inmediato. Señaló que una inundación de ese tipo demora un par de horas desde que se activa hasta que desde el dique se puede empezar a reducir el caudal.
En ese marco, la variable a seguir es la evolución de las obras de reparación y el comportamiento de los embalses ante el aumento de la disponibilidad de agua.