Ocho días sin Raúl Moyano en el Ñuñorco: el helicóptero que cambia las reglas del operativo
El operativo llevaba días trabado por el barro y las nubes, y la búsqueda de Raúl Moyano en el Ñuñorco parecía condenada a avanzar a paso de caminante. Hasta que una aeronave cambió la escala: lo que a pie demanda tres horas, ahora se resuelve en minutos.
La búsqueda de Raúl Moyano, el docente desaparecido en el cerro Ñuñorco, sumó este martes una pieza que puede ser decisiva: un helicóptero de la Provincia que aterrizó en El Mollar y ya empezó a trasladar rescatistas hacia la montaña.
El dato que dimensiona el cambio es simple: lo que a pie demanda unas tres horas de caminata, por aire se resuelve en cinco o seis minutos.
El despegue y la logística del operativo
El arribo de la aeronave quedó registrado en El Pantalito, la cancha de fútbol de El Mollar que funciona como base de las operaciones. Allí, los responsables del operativo evaluaron las condiciones para habilitar los vuelos.
La idea es ganar tiempo, llegar a sectores de tránsito complicado y ampliar los rastrillajes de una búsqueda que acumula varios días sin resultados confirmados.
En las coordinaciones intervino Hernán Parajón, ingeniero y referente de los montañistas voluntarios. En esta primera etapa se decidió llevar a dos rescatistas con sus equipos, que quedarán en la montaña entre tres y cuatro días antes de ser relevados. Por ahora, el helicóptero tiene capacidad para dos rescatistas por viaje.
Viento, nubes y un terreno que no da tregua
La llegada de la aeronave no despejó los obstáculos. Las ráfagas de viento, la visibilidad y las posibilidades reales de aterrizaje en los puntos previstos condicionan cada decisión.
Durante la cobertura se observó que zonas como la quebrada del Portugués seguían cubiertas de nubes, por lo que cada traslado debía evaluarse minuto a minuto. Desde la transmisión de LG Play explicaron que las condiciones meteorológicas habían demorado la llegada del helicóptero, y que las lluvias y la humedad persistente complicaron también los desplazamientos por tierra, con caminos embarrados y sectores de difícil tránsito.
Drones, un campamento en altura y ocho mulas
Uno de los objetivos centrales del despliegue aéreo es facilitar la llegada de equipos y drones a sectores críticos donde todavía no se había rastrillado. Desde el aire, los rescatistas podrán revisar áreas de acceso complicado y buscar posibles rastros del docente.
La aeronave coincidió con la instalación de un campamento en la montaña. Hasta ahora, los equipos debían caminar unas tres horas para alcanzar determinadas zonas, trabajar un lapso limitado y volver antes de que cayera el sol: poco tiempo efectivo de búsqueda y desgaste físico acumulado. Con un grupo instalado en altura durante varios días, el operativo podrá sostener las tareas por más tiempo y organizar relevos.
En paralelo, otros equipos seguirán avanzando por tierra, incluso con el apoyo de ocho mulas para trasladarse hacia las zonas previstas. El helicóptero podrá volver a buscar más personas y equipamiento siempre que las ventanas de buen clima lo permitan.
Ocho días sin contacto y una señal lejana
La incorporación del helicóptero se produjo cuando ya habían pasado ocho días desde el último contacto de Moyano con su familia. Y seis días desde la última señal emitida por su teléfono, detectada por una antena en Los Sarmientos, cerca de Aguilares, a varios kilómetros del área donde se concentra la búsqueda.
Hasta el momento, las autoridades no confirmaron el hallazgo de prendas, huellas ni otros elementos que permitan reconstruir el recorrido del docente. La familia mencionó la posibilidad de haber encontrado un caramelo, pero ese dato no fue corroborado oficialmente.
El operativo reúne entre 70 y 80 personas distribuidas en distintos sectores del cerro Ñuñorco, la quebrada del Portugués y zonas aledañas, incluidas las laderas occidentales y orientales. Con el helicóptero en el aire, se abre una nueva chance de acelerar los desplazamientos y ampliar el alcance de los rastrillajes.