Ojo con el viento: la médica que revela cómo evitar lesiones oculares en pleno invierno

¿Sabías que los anteojos de sol sin filtro UV pueden ser peores que no usarlos? La oftalmóloga María Luisa Montoto revela cómo proteger tus ojos del viento, la tierra y las alergias. Consejos que no podés dejar de leer.

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Ojo con el viento: la médica que revela cómo evitar lesiones oculares en pleno invierno
Ojo con el viento: la médica que revela cómo evitar lesiones oculares en pleno invierno

Las ráfagas de viento, la tierra en suspensión y las alergias propias de la temporada convierten al invierno en una amenaza silenciosa para la vista. La médica oftalmóloga María Luisa Montoto dialogó con Nuevo Diario y dejó una serie de advertencias que pueden evitar más de un dolor de cabeza. Una simple lágrima o un granito de arena pueden desencadenar una consulta de urgencia.

La especialista definió a los ojos como "el parabrisas del ser humano" y señaló que la córnea, por su transparencia, es la zona más vulnerable ante el clima hostil. "Los vientos fuertes pueden traer tierra y provocar cuerpos extraños en la superficie ocular", explicó.

La primera barrera: los anteojos de sol

Montoto insistió en que usar anteojos oscuros sin filtro UV es contraproducente. "Hacen que la pupila se dilate y permitan el ingreso de una mayor cantidad de radiación solar", advirtió. Por eso, recomendó adquirirlos siempre en una óptica y, si son recetados, mucho mejor.

La prevención, según la experta, no solo evita molestias pasajeras sino que protege estructuras delicadas que pueden dañarse de forma irreversible.

Ojo seco y alergias: los males silenciosos

El síndrome de ojo seco es otro de los trastornos que se potencian con el viento. La profesional detalló que el globo ocular necesita una película lagrimal que lo lubrique y humecte, y que cuando esa capa se altera por "cuestiones hormonales, medicamentos u otras causas", el viento empeora notablemente los síntomas.

Además, durante agosto aumentan las alergias oculares por el polvo y los cambios estacionales. "Muchas personas reaccionan a los brotes de esta época y presentan irritación, picazón y enrojecimiento", remarcó Montoto, quien subrayó que solo un oftalmólogo puede determinar el tratamiento adecuado.

El peligro de automedicarse

La doctora fue tajante al referirse a la automedicación: "Nunca hay que colocarse gotas porque alguien nos dijo que le hicieron bien". Explicó que las conjuntivitis son frecuentes pero cada caso es distinto, y que es necesario examinar el ojo con una lámpara de hendidura para descartar compromisos más serios.

Qué hacer si entra tierra o un insecto

Ante la consulta clásica de los días ventosos, Montoto indicó que la primera medida es "abrir bien el ojo y lavarlo profusamente, preferentemente con solución fisiológica". Si después del lavado persisten el dolor, el lagrimeo intenso o la sensación de cuerpo extraño, la visita al especialista es ineludible.

"En esos casos debemos colocar fluoresceína para comprobar que no exista una úlcera de córnea o que no haya quedado un cuerpo extraño que requiera extracción", concluyó la médica, dejando en claro que el lavado es solo el primer paso de un protocolo que puede salvar la visión.

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