Ola de robos en barrios privados de Tafí Viejo: vecinos alarmados por ingresos a viviendas
Vecinos de los barrios Quintas I y II en Tafí Viejo denuncian una ola de robos, con ingresos a viviendas mientras las familias dormían. Exigen mayor control y patrullaje.
La seguridad en los barrios privados Quintas I y II de Tafí Viejo se vio gravemente comprometida tras una serie de robos que incluyeron el ingreso a casas con familias durmiendo. Los hechos, denunciados en las últimas semanas, han generado un clima de temor entre los residentes, quienes exigen respuestas urgentes a la seguridad privada y controles más estrictos.
Una seguidilla de hechos delictivos
La tranquilidad característica de estos sectores residenciales quedó atrás. Según relatos en grupos vecinales y denuncias policiales, se registraron al menos cuatro episodios la semana pasada y otros dos durante el fin de semana.
Los robos ocurrieron cerca de las 3 de la madrugada, un horario que se repitió en distintos casos. Entre los objetos sustraídos se mencionan bicicletas y notebooks.
El caso más grave: intrusos dentro de la casa
La situación más preocupante involucra a delincuentes que ingresaron a viviendas mientras los propietarios dormían. Una vecina relató un episodio específico: “En una de las casas se metieron adentro con ellos durmiendo. Se llevaron una notebook. El dueño sintió ruidos, pero ya no había nadie”.
Este tipo de hecho profundiza la sensación de vulnerabilidad y pone en jaque la supuesta protección que ofrecen los barrios cerrados.
Posibles puntos vulnerables identificados
Los residentes han comenzado a señalar posibles fallas en la seguridad perimetral. Apuntan a cortes en el alambrado del sector este y a zonas lindantes con terrenos baldíos donde las alarmas no estarían activas.
Además, mencionan que obras en construcción dentro del complejo habrían sido utilizadas por los ladrones como escondite temporal, facilitando sus movimientos.
Cuestionamientos a la seguridad privada
El malestar de la comunidad se centra en la eficacia de los patrullajes de la seguridad privada contratada y en el control de los accesos principales. Los vecinos demandan una presencia más visible y protocolos de acción más rápidos y efectivos.
La escalada delictiva ha llevado a un llamado colectivo para frenar esta ola de inseguridad que afecta a una zona tradicionalmente calmada del Gran San Miguel de Tucumán.