Olvidate de la tortilla de papas: el plato suizo que solo lleva 4 ingredientes y se hace sin huevo
El rösti, la versión suiza de la tortilla de papas, se prepara con solo cuatro ingredientes y sin huevo. Es una guarnición versátil que se cocina en sartén con papas ralladas, cebolla, manteca y sal.
Si estás cansado de la clásica tortilla de papas, hay una alternativa suiza que te va a volar la cabeza: el rösti. Con solo cuatro ingredientes y sin necesidad de usar huevo, esta preparación se convierte en una opción ideal para acompañar carnes, pescados o simplemente como plato principal con una ensalada.
El rösti es una especie de torta de papas ralladas que se cocina en sartén hasta lograr un exterior dorado y un interior suave y jugoso. Aunque algunos puristas prefieren usar papas crudas, la versión más difundida recomienda cocinarlas no más de 10 minutos para que queden firmes pero no crudas. La masa se sofríe lentamente en grasa o manteca.
¿Qué ingredientes necesitás?
La receta básica del rösti lleva apenas cuatro ingredientes: un kilo de papas harinosas, una cebolla grande, 50 gramos de manteca y sal a gusto. Con eso alcanza para preparar un plato que en Suiza suele acompañar salchichas, carnes con salsa o pescados, pero que también se puede disfrutar solo o con una ensalada.
El paso a paso para hacer rösti para 4 personas
Lo primero es lavar las papas con piel y cocinarlas durante 10 minutos en agua con sal. Deben quedar firmes, no crudas. Una vez frías, se pelan y se rallan en tiras. En un bol grande, se mezclan las papas ralladas, la cebolla picada muy fina y la sal. Luego, se calienta la manteca en una sartén a fuego medio y se extiende la mezcla de manera uniforme, presionando suavemente para formar un disco compacto.
Después de unos 10 minutos, cuando la base esté dorada y crujiente, se da vuelta el rösti con la ayuda de un plato o una tapa más grande que la sartén. Se agrega más manteca y se desliza la preparación de nuevo en la sartén para cocinar el otro lado.

El rösti se sirve caliente, cortado en porciones, pero también se puede consumir frío, acompañado de ensalada. Su versatilidad es uno de sus puntos fuertes. Además, se puede conservar hasta tres días en un recipiente hermético en la heladera. Para que vuelva a estar crujiente, basta con calentarlo en una sartén o en horno precalentado a 180 grados durante unos minutos.
El rösti admite muchas variantes: se le puede agregar queso rallado para un interior más cremoso, panceta o jamón para un sabor salado intenso, o hierbas frescas para darle aroma y frescura. Así se adapta a gustos personales sin perder su esencia.