¿Sabés quién es el único misionero que jugó un Superclásico con las dos camisetas? La lista de once nombres que dejaron huella arranca en 1955 y llega hasta 2025.
El próximo domingo 1 de noviembre, desde las 15, La Bombonera será el escenario de un nuevo Superclásico: Boca recibe a River por la decimoquinta fecha del Torneo Clausura 2026. Y en la antesala del partido que paraliza al país, la tierra colorada tiene su propio capítulo en esta historia: al menos once futbolistas nacidos en Misiones disputaron un Boca-River oficial a lo largo de más de siete décadas.
Hubo quienes jugaron un solo encuentro, otros que sumaron varias presencias y algunos que quedaron pegados a jugadas que todavía se repiten en las charlas de los hinchas. La nómina arranca en 1955 y llega hasta noviembre de 2025.
El pionero que le convirtió a River
El primero fue el posadeño Ernesto “Tito” Cucchiaroni, que vistió la azul y oro en 1955 y 1956. Disputó tres clásicos con un saldo de una victoria y dos derrotas, pero su nombre quedó atado a una tarde imborrable: el 17 de agosto de 1955 marcó uno de los goles del 4-0 de Boca sobre River, venciendo nada menos que a Amadeo Carrizo. Así se convirtió en el primer misionero en gritar un tanto en el máximo duelo del fútbol argentino.
El primero con la banda roja
Del lado de Núñez, la presencia provincial inauguró con Héctor Adolfo De Bourgoing, en los Superclásicos de 1957 y 1958. Los dos terminaron 2-2. En el primero, el 21 de julio de 1957, el delantero le convirtió a Julio Elías Musimessi. La segunda aparición fue el 20 de diciembre de 1958, otra vez en La Bombonera y con el mismo marcador.
Nueve goles y un posadeño en cancha
Carlos Ángel López, también nacido en Posadas, integró River en los años 70. Su estreno fue el 15 de octubre de 1972, cuando el Millonario se impuso 5-4 en uno de los partidos más espectaculares de la rivalidad. Esa vez ingresó por Norberto Alonso. Volvió a cruzarse con Boca el 27 de junio de 1973, aunque en esa ocasión River cayó 5-2.
El regreso después de 25 años
Tras un largo paréntesis sin representantes de la provincia, Sergio Castillo volvió a poner a Misiones en el mapa del clásico. Defendió la camiseta de Boca el 11 de abril de 1998, en el 3-2 xeneize sobre River por el Clausura. Fue su única experiencia en el duelo, pero le alcanzó para entrar en la lista.
El único que lo jugó de los dos lados
La historia más singular es la de Jorge Daniel Martínez, nacido en Montecarlo. Es el único misionero del registro que disputó el Superclásico con las dos camisetas. Primero lo hizo con River, el 25 de octubre de 1998, en el empate sin goles en el Monumental. Ya en Boca, volvió a enfrentarlo el 16 de septiembre de 2001, con otro empate, esta vez 1-1.
La vaselina que no se olvida
Ricardo Ismael Rojas tiene un lugar aparte. El defensor nacido en Puerto Rico protagonizó uno de los goles más recordados del clásico: el 10 de marzo de 2002, en el 3-0 de River sobre Boca en La Bombonera, avanzó por la izquierda y definió por encima del cuerpo de Roberto Abbondanzieri. La jugada quedó bautizada como la “vaselina de Rojas”.
Pero no fue su única función. Acumuló seis participaciones entre 2002 y 2004, incluidas las semifinales de la Copa Libertadores 2004, serie que terminó con Boca clasificado por penales. En la vuelta, en el Monumental, sufrió una lesión y debió salir. Con seis partidos, conserva el récord de presencias entre los misioneros relevados.
El apostoleño de dos clásicos en 2010
Matías Giménez, nacido en Apóstoles el 23 de diciembre de 1984, llegó a Boca tras brillar en Tigre y jugó dos Superclásicos. El primero, el 25 de marzo de 2010, en el 2-0 de local con dos goles del chileno Gary Medel. El segundo, el 16 de noviembre de ese año, en la caída 1-0 en el Monumental con tanto de Jonatan Maidana. Cerró su historial con una victoria y una derrota.
Cubas, entre el torneo local y la Libertadores
Andrés Cubas, nacido en Aristóbulo del Valle y formado en las inferiores de Boca, disputó dos encuentros ante River en 2015, un año de rivalidad recargada por el cruce internacional. Primero fue el 2-0 xeneize en La Bombonera por el campeonato. Pocos días después jugó la ida de los octavos de la Libertadores en el Monumental, donde River ganó 1-0. La serie quedó marcada por los incidentes del entretiempo en la vuelta, cuando jugadores riverplatenses fueron atacados con gas pimienta en el túnel: la revancha se suspendió y Boca quedó eliminado por decisión disciplinaria.
Rolón y tres cruces con la azul y oro
El posadeño Esteban Rolón llegó a Boca en 2021 tras pasar por Argentinos Juniors, el fútbol europeo y Huracán. Sin continuidad como titular, igual disputó tres Superclásicos entre 2021 y 2023. Uno fue el de los octavos de la Copa Argentina 2021, sin goles y con clasificación xeneize por penales. Los otros dos terminaron en derrotas, por los campeonatos de 2021 y 2023.
Romero, cinco clásicos y una sanción
Sergio “Chiquito” Romero, nacido en Bernardo de Irigoyen, sumó su nombre después de una larga carrera internacional y de ser mundialista en Brasil 2014. Arribó a Boca en 2022 y jugó su primer Superclásico al año siguiente. Entre 2023 y 2024 acumuló cinco encuentros, uno de los registros más altos entre los misioneros. Su última aparición fue el 21 de septiembre de 2024, en la caída 1-0 en La Bombonera con gol de Manuel Lanzini. Ese día también quedó marcado por un cruce posterior con un simpatizante xeneize en las inmediaciones de la tribuna, que derivó en una sanción de dos partidos para el arquero.
Portillo, el más reciente
El último en sumarse a la lista es Juan Carlos Portillo, nacido en Puerto Rico, que se formó profesionalmente en Crucero del Norte y luego pasó por Unión de Santa Fe y Talleres de Córdoba hasta llegar a River a mediados de 2025. Su oportunidad llegó el 9 de noviembre de ese año, cuando Marcelo Gallardo lo puso entre los titulares para visitar a Boca en La Bombonera. Integró el mediocampo junto a Kevin Castaño y Maximiliano Meza en un partido que terminó 2-0 para el Xeneize, con goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel. Más allá del resultado, su presentación abrió un nuevo capítulo de la presencia misionera en la historia del clásico.