Organizó una fiesta, cobró las entradas y se esfumó: un año y medio después lo encontraron por una compra en Mercado Libre
El presidente de un club confió en un promotor para armar la fiesta de la chaya. El hombre se fue en un remís con cajas de dinero y no volvió más. Un año y medio después, una compra por Mercado Libre lo delató.
Un hombre acusado de 29 estafas vinculadas a una fiesta de la chaya que nunca se realizó en Ingeniero Luiggi fue detenido en San Francisco, Córdoba, después de mantenerse prófugo durante un año y medio. La noticia la confirmó el fiscal Matías Juan en diálogo con InfoPico Radio 99.9, y el imputado será trasladado a General Pico este jueves 29 de octubre.
De la fiesta de la chaya a la denuncia penal
El expediente arrancó en febrero de 2025, cuando el presidente del club de Ingeniero Luiggi —de apellido Rivero— se presentó ante la Justicia. La institución había armado junto a un promotor de San Francisco, Córdoba, una fiesta de la chaya programada para el 1° de marzo de ese año.
Con el correr de los días, el organizador comenzó a poner excusas. Primero avisó que el evento no se haría en Ingeniero Luiggi y que lo mudaba a Realicó. Frente a la sospecha, el dirigente radicó la denuncia.
«En ese momento no aparecía una estafa clara, podría ser un incumplimiento contractual», señaló el fiscal. Pero el panorama cambió rápido: la fiesta no se concretó en ninguna de las dos localidades y el dinero de las entradas nunca regresó.
«La fiesta no se hizo, no devolvió el dinero de las entradas, ni las que se pagaron físicamente ni las que se pagaron virtualmente. Esta persona desapareció de escena, no se lo pudo ubicar más», relató Juan.
Un remís, unas cajas con dinero y un destino incierto
Según la reconstrucción de la investigación, el acusado abandonó Ingeniero Luiggi el 25 de febrero de 2025 en un remís rumbo a la terminal, llevando consigo unas cajas con dinero. La declaración de la remisera que lo trasladó quedó incorporada al expediente.
A medida que se acumulaban las denuncias —en su mayoría de vecinos de Ingeniero Luiggi, otras de Parera y una de una joven de General Pico— la Fiscalía pidió la captura nacional. La Brigada de Investigaciones inició entonces el rastreo.
Los primeros resultados fueron todos negativos: no vivía en el domicilio que figuraba en su DNI en San Francisco, sus cuentas bancarias estaban en cero y la línea telefónica que había usado para organizar el evento había dejado de estar activa.
«Todo indicio de que había estafado y se había ido con el dinero», resumió Juan. Durante meses se manejó la hipótesis de que podía estar en Tucumán e incluso en Bolivia.
Mercado Libre, una línea nueva y la caída
El quiebre llegó cuando el prófugo bajó la guardia. Había regresado a San Francisco, declaró un nuevo domicilio en una cuenta de Mercado Libre para recibir compras y activó una línea de telefonía a su nombre hacía pocos meses, con llamadas concentradas en esa ciudad cordobesa.
Incluso había retomado su actividad: estaba organizando el show de un cantante en Venado Tuerto, Santa Fe, donde dejó asentado su teléfono actual.
El viernes 23 de octubre, personal policial de San Francisco se presentó en el domicilio. Atendió él. Cuando le informaron que existía una orden de captura, salió corriendo. Lo persiguieron, lo atraparon y quedó detenido.
«Quizás porque se relajó de que no lo encontraban, pudimos atraparlo. Había vuelto a su pueblo», dijo el fiscal.
Dos millones de pesos y una comunidad defraudada
El perjuicio total ronda los 2 millones de pesos valuados a 2025, una cifra que incluye las entradas vendidas, los gastos que afrontó el club para dejar todo listo y una notebook usada que el acusado le compró a un vecino de Ingeniero Luiggi —con el argumento de que la necesitaba para la fiesta— y que nunca pagó.
«Dijo que mandó un comprobante y nunca mandó ningún comprobante», detalló el fiscal, y aclaró que ese hecho también integra la causa.
Juan puso el foco menos en el monto y más en el trasfondo del caso. «No parece tanto en comparación con otras estafas que hemos tenido, pero el hecho está en el abuso de confianza y la traición a toda una comunidad que esperaba hacer una fiesta», sostuvo. El club y el damnificado por la computadora enviarán un detalle actualizado de lo que pretenden como reparación.
Estafa como delito continuado
La carátula es estafa como delito continuado. El fiscal explicó que los hechos se concentraron entre el 4 y el 24 de febrero de 2025, cuando el imputado recibió dinero de las entradas prometiendo un evento que nunca iba a realizarse.
«Entiendo que hay una continuidad de una maniobra delictiva que tiene la misma finalidad: conseguir dinero anunciando una fiesta que nunca voy a hacer y me llevo todo el dinero», puntualizó.
El traslado a General Pico está previsto para el jueves por la tarde. El viernes 30 de octubre se concretarán el acto de declaración de imputado y la audiencia de formalización.
El trabajo de la Brigada de Investigaciones
Consultado sobre el rol policial, el fiscal fue enfático en destacar la tarea de la Brigada de Investigaciones local, que trabajó en colaboración con su par de San Francisco.
«El análisis de las líneas, de los domicilios, redes sociales y demás es fundamental para ubicar a una persona, en especial en este caso, que hacía un año y medio que no se la podía encontrar», remarcó.
Juan explicó que a veces los prófugos caen por circunstancias azarosas —un control policial, un intento de salir del país o incluso al ir a votar, cuando les salta la captura—, pero que en este expediente nada de eso ocurrió. «Dijimos: averigüemos si tiene nuevas líneas, un nuevo domicilio, nuevas billeteras virtuales. Gracias a eso pudimos ubicarlo».