Pachamama en agosto: el rito que une a los jujeños con la tierra y que no tiene una única forma de hacerse

¿Sabías que la Pachamama no es una religión y que no existe una única forma de celebrarla? Un antropólogo jujeño explica qué hay detrás de esta tradición, por qué se festeja en agosto y qué elementos no pueden faltar en la ofrenda. Descubrí el verdadero sentido de la reciprocidad con la tierra.

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Pachamama en agosto: el rito que une a los jujeños con la tierra y que no tiene una única forma de hacerse
Pachamama en agosto: el rito que une a los jujeños con la tierra y que no tiene una única forma de hacerse

Agosto llegó y con él, el mes de la Pachamama. Pero, ¿qué hay detrás de esta celebración que moviliza a todo el norte argentino? Un antropólogo jujeño revela los secretos de una tradición que va mucho más allá de la ofrenda.

Rafael Carrillo, presidente del Colegio de Graduados de Antropología de Jujuy, asegura que la Pachamama no es una religión ni un dogma, sino una forma de entender el mundo y relacionarse con él.

¿Qué es realmente la Pachamama?

Según Carrillo, la Pachamama representa un vínculo profundo con la tierra, el tiempo, el espacio y las personas. Es una filosofía que atraviesa la identidad de los pueblos andinos y, en particular, de los jujeños.

“Hay una cuestión esencial: cómo nosotros nos relacionamos con el tiempo, con el espacio, lo que representa la Pacha en sí y que hace también a nuestra identidad como jujeños, como andinos”, explicó el especialista.

Lejos de reducirse a un simple ritual, la celebración implica agradecer, pedir, compartir y sostener lazos de reciprocidad con el entorno y con los demás.

¿Existe una única forma de honrarla?

Uno de los puntos que más enfatiza Carrillo es que no hay una manera correcta de hacer la Pachamama. Cada persona o comunidad le imprime su propio sentido.

Algunos comienzan el 1 de agosto, otros a mediados o fines de mes. Hay quienes le dan de comer, quienes le dan de tomar; algunos rezan, otros colocan agua bendita, flores, caramelos, coca, bebidas o platos típicos de la familia.

“Mientras uno esté contento y represente algo para alguien, eso está bien”, agregó el antropólogo, dejando en claro que la esencia está en la intención y no en la fórmula.

¿Por qué agosto es el mes elegido?

Agosto tiene un valor simbólico especial en la cosmovisión andina. Según Carrillo, está ligado al inicio de un nuevo ciclo productivo: es el momento de preparar la tierra para los cultivos, mientras que otras épocas del año, como el carnaval, se asocian a la cosecha.

“Están muy unidos a este vínculo con la tierra, con la producción, de seguir viviendo. Por eso en agosto”, señaló.

“Hay que pasar agosto”: el significado de la frase

El antropólogo también se refirió a una expresión muy arraigada en el norte: “hay que pasar agosto”. Lejos de ser una simple superstición, encierra una concepción de agosto como un mes de tensión, de cuidado y de definiciones.

“Es un momento donde está todo, hay una tensión, es un momento cumbre, donde pasan cosas buenas, pasan cosas malas”, explicó.

La frase también invita a agradecer y mantener una relación respetuosa con la tierra, porque “cuando uno no agradece lo que se da, también hay un castigo. Esa dualidad entre ser buena y ser mala tiene esa potencialidad la Pachamama”.

La corpachada y la vida cotidiana

Carrillo diferencia la Pachamama como filosofía de la corpachada, que es una de las formas concretas de honrarla. Para graficarlo, pone un ejemplo simple: el saludo. Saludar, esperar respuesta, reconocer al otro y sostener un vínculo es también un acto de reciprocidad.

“Nosotros nos relacionamos con las otras personas, con el medio, y esperamos que haya una devolución, una vuelta”, explicó. Esa lógica de dar y recibir es uno de los pilares de la visión andina.

La fusión con la fe católica

En Jujuy, la Pachamama convive con el catolicismo en una mezcla muy particular. Carrillo recuerda que, durante la ocupación española, los pueblos originarios resistieron también a través de sus prácticas y símbolos. Por eso, no es raro ver imágenes de la Virgen asociadas a la montaña.

“Ha sido una forma de resistir por parte de los pueblos originarios, de mantener esa relación con la tierra, con la Pachamama”, afirmó.

¿Qué no puede faltar en una ofrenda?

Aunque cada uno puede hacerla a su manera, hay elementos que suelen repetirse. Carrillo menciona la coca, ligada al trabajo y a la tierra; la comida, que debe ser aquello que uno consume o puede ofrecer; la bebida, como gesto de compartir; y el sahumerio, como parte del vínculo ritual.

También aparecen caña con ruda, cigarrillos, chicha, gaseosa, agua, caramelos o flores, según la familia o comunidad. Pero lo esencial, insiste el antropólogo, no es la lista de elementos sino el gesto de compartir y agradecer.

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