Padre de joven fallecido en comisaría de San Pablo, Tucumán, denuncia: “Me arrancaron el alma”
El padre de Alejandro Romano, joven fallecido en la comisaría de San Pablo, Tucumán, denuncia irregularidades y asegura que su hijo murió más de una hora antes de llegar al hospital. Exige justicia en un caso que conmueve a la comunidad.
La comunidad de San Pablo, en Tucumán, se movilizó nuevamente para exigir justicia por la muerte de Alejandro Romano, de 29 años, ocurrida en circunstancias confusas el pasado 20 de diciembre. Su padre, Gerónimo Romano, denunció que su hijo ingresó caminando a la dependencia policial buscando ayuda médica y terminó muerto, en un caso plagado de presuntas irregularidades.
Con la voz quebrada por el dolor, Gerónimo Romano relató a Jesús Comunica los últimos momentos de su hijo. Según su testimonio, Alejandro se sentía mal y necesitaba ser trasladado a un hospital, por lo que acudió a la comisaría. “Jamás pensé que iba a sepultar a mi hijo. Me arrancaron el corazón y el alma”, expresó el hombre, visiblemente devastado.
El padre no duda en calificar lo sucedido como un asesinato. “En vez de cuidarlo, lo asesinaron. Estoy totalmente convencido”, afirmó, mientras en la manifestación frente a la comisaría se coreaban consignas como “¡Justicia!” y “¡Asesinos!”.
Denuncias sobre constancias médicas y presiones
Uno de los puntos más graves de la denuncia involucra a constancias médicas. Gerónimo Romano aseguró que documentos del sistema de salud indicarían que su hijo había fallecido más de una hora antes de llegar al hospital.
Además, acusó a efectivos policiales de intentar presionar al personal médico para que firmara un informe que consignara que la muerte ocurrió dentro del nosocomio. “El médico se negó y dijo: ‘Este muchacho ya está muerto hace más de una hora’. Eso me destruye cada vez que lo recuerdo”, relató el padre, agradeciendo públicamente la actitud del profesional.
Contradicciones y cámaras que “no funcionaban”
La familia también cuestiona fuertemente las contradicciones en los relatos oficiales y las irregularidades en el procedimiento policial. Otro dato que alimenta la sospecha es la ausencia de registros de las cámaras de seguridad del centro de monitoreo ubicado junto a la comisaría de San Pablo.
Según lo informado a los familiares, las cámaras no habrían estado funcionando el día del hecho. “Siempre quieren embarrar la cancha, pero no van a poder tapar la verdad”, afirmó Gerónimo Romano con firmeza.
Un reclamo pacífico por un joven querido
En medio de un profundo dolor, el padre dejó en claro que el reclamo no busca violencia. “No venimos a pelear ni a quemar nada. Venimos a pedir justicia. Porque hoy me pasó a mí y mañana le puede pasar a cualquiera”, advirtió ante el masivo acompañamiento de vecinos.
Quienes lo conocían destacan que Alejandro era un joven tranquilo, trabajador y muy querido en el barrio. “El pueblo sale a la calle porque sabe qué clase de chico era”, expresó su padre, agradeciendo el apoyo constante de la comunidad.
La manifestación del miércoles 21 de enero concluyó sin incidentes, pero con un mensaje contundente de la familia. “No voy a parar hasta tener nombres y apellidos de los responsables. Vamos a seguir marchando hasta que se haga justicia”, aseguró Gerónimo Romano. El caso mantiene en vilo a San Pablo y el reclamo por la verdad sigue vigente.