Pagan el crédito con leche o carne: el plan que ya entregó $67.000 millones al campo
Mientras los créditos tradicionales ajustan por tasa e inflación, hay una línea que se paga con lo que produce el campo. Ya entregó $67.000 millones y la morosidad es cero. ¿Cómo hace el productor para no quedar preso de las variaciones del mercado?
El campo argentino encontró una forma de financiarse que no depende de la tasa de interés ni de la inflación: devolver el préstamo en litros de leche o kilos de carne. La línea de Créditos en Valor Producto, lanzada hace dos años por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) junto con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), ya adjudicó $67.000 millones entre 440 productores de todo el país.
La clave del sistema es simple: las cuotas mensuales se fijan desde el arranque en unidades físicas de materia prima. Pueden ser litros de leche, kilos de carne bovina (novillo) o kilos de carne porcina (capón). Esa cantidad no se mueve durante los cinco años de plazo, pase lo que pase con los precios.
¿Cómo funciona el crédito en kilos y litros?
A diferencia de los créditos tradicionales, que se ajustan por tasas variables o índices monetarios, acá el compromiso se convierte en producto. La operatoria se instrumenta en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), con una tasa fija del 7% anual y un tope de hasta $800 millones por proyecto.
Los pagos mensuales se hacen en pesos, al valor del índice de referencia de cada sector. Si las cotizaciones cambian, lo que se ajusta es el plazo de repago: se acorta o se estira, pero la cantidad de kilos o litros comprometidos por mes queda intacta. Así, el productor sabe exactamente cuánto va a pagar, sin sorpresas.
A dónde fue la plata
Según los datos oficiales de la cartera agropecuaria, la región pampeana se llevó la mayor parte de los fondos. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos concentraron la mayor cantidad de carpetas aprobadas.
Por actividad, la ganadería vacuna encabezó la lista con el 42% del total otorgado. Le siguieron el sector tambero con el 35% y la producción porcina con el 23%.
Un dato que destaca el BICE: la morosidad de los créditos liquidados es del cero por ciento. Todos los productores pagaron en tiempo y forma, lo que demuestra que cuando las cuotas se adaptan al flujo de caja del establecimiento, el repago funciona.
Tecnología en el tambo y robots de ordeño
En la lechería, el primer sector en sumarse a la operatoria, los fondos se usaron sobre todo para tecnología de precisión y automatización. Se compraron robots de ordeño, sistemas de rotación tipo calesita, collares de monitoreo para celo y salud animal, y puertas de aparte automatizadas.
Esa inyección de capital impulsó el parque nacional de ordeñadores robotizados: pasó de 370 unidades en 2023 a más de 550 en la actualidad. Y la producción de leche alcanzó los 11.600 millones de litros en el último ciclo anual, la cifra más alta de la última década.
Porcinos y ganadería: qué se financió
En la cadena porcina, los recursos se orientaron a modernizar instalaciones de cría y engorde, con obras de aislamiento térmico, automatización de alimentos y climatización de galpones. El sector respondió con un incremento interanual del 15,7% en su volumen de producción durante el primer trimestre de este año.
Los ganaderos, por su parte, usaron el crédito para comprar vaquillonas de reposición, retener terneras para plantel de madres y adquirir insumos para nutrición animal. Esa capitalización coincidió con un buen momento exportador: en los primeros cinco meses del año, las ventas externas de carne vacuna sumaron 332.207 toneladas equivalentes res con hueso y US$1765 millones, con subas del 11% en volumen y del 46% en valor.
Qué viene ahora
Ante la buena respuesta del sector pecuario, el Gobierno nacional anunció una sublínea específica para financiar alta genética, con el objetivo de mejorar la calidad de los rodeos y potenciar las exportaciones. Además, en el Ministerio de Economía analizan extender este esquema de valor producto a otras cadenas agroalimentarias y economías regionales.