Pagaron el lote, esperaron años y todavía no pueden ni poner el cerco: 3.000 familias en el mismo laberinto
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Pagaron el lote, esperaron años y todavía no pueden ni poner el cerco: 3.000 familias en el mismo laberinto

Vendieron casi 3.000 lotes con servicios en el Gran Rosario y prometieron entregarlos en fechas precisas. Años después, los compradores cuentan qué encontraron cuando fueron a ver su terreno y qué les respondieron desde la empresa.

Unos 2.977 lotes vendidos en el Gran Rosario, casi tres mil compradores y una promesa que, en la mayoría de los casos, sigue sin cumplirse. La trama la denuncian las propias familias: pagaron por terrenos con servicios en barrios cerrados que, años después, siguen siendo campo abierto o proyectos paralizados.

Los desarrollos llevan la firma de Grupo Roma y se reparten por media región: dos barrios Vitta Río en General Lagos (200 y 184 parcelas), Comunidad Evolutiva en Pueblo Esther (438) y en Zavalla (363), El Naranjo 1 (93), El Naranjo 2 (320), Campo Madero 1 (190) y Campo Madero 2 (324) en Ibarlucea, Orígenes en Soldini (127) y Cielos del Este en Roldán, con 740 lotes.

En promedio, cada terreno ronda los 300 metros cuadrados y se ofrecía con electricidad, agua, cloaca y gas natural. Sobre el papel, el sueño de la casa propia. En la práctica, según los damnificados, una sucesión de fechas incumplidas.

«Hay sólo un campo, no hay nada hecho»

Norma Oviedo es de Rosario y compró junto a su marido en Vitta Río 1, General Lagos. Puso allí los ahorros de cuatro décadas de matrimonio. «Nuestra compra fue en dólares, los ahorros de 40 años de matrimonio, en 2021, con el compromiso de entrega del desarrollo terminado en noviembre del 2024 o, a más tardar, en marzo del 2025. En la actualidad, octubre de 2026, hay sólo un campo, donde no hay nada hecho de lo prometido», relató.

El relato de Marina, también de Vitta Río 1, describe el mismo recorrido: la obra que no avanza, las preguntas, los reclamos y las reuniones en las oficinas de la empresa en Puerto Norte. «Nunca conseguimos respuestas ni soluciones concretas», contó. Fue en ese camino que conoció a otras familias en igual situación, de distintas localidades y desarrollos. «Comprendimos que nuestro caso no era aislado».

Daniela Espíndola, de El Naranjo 1, Ibarlucea, contó que en 2021 buscó con su pareja un lote para construir la primera casa y darle un futuro más estable a su hijo. La cercanía con Ibarlucea y la publicidad de la empresa en eventos comunales les dieron confianza. Como no tenían el dinero, vendieron el auto y pidieron un préstamo bancario; el saldo lo financiaron con Grupo Roma en 36 cuotas.

Posesión firmada y cerco prohibido

Daniela aseguró que cumplió con todas las cuotas y luego pidió el libre de deuda y la posesión del terreno. La respuesta que recibió fue que no se podía otorgar por «cuestiones administrativas entre la comuna y la empresa». En 2024 la llamaron para firmar la posesión. Poco después, cuando quiso cercar el lote, la empresa le respondió que «no se podía hacer porque seguían con cuestiones administrativas con la comuna». «De ahí en más fueron una mentira tras otra», sostuvo.

Otro caso es el de Nicolás Sciacca, vecino del barrio Alvear de Rosario, que compró en Campo Madero 1, Ibarlucea. Denunció un problema técnico de fondo: el loteo está atravesado por líneas de alta tensión. «Nos permiten abonar los permisos de construcción en la Comuna sobre un terreno que legalmente todavía no es nuestro, pero no nos habilitan para vivir», planteó. Y agregó: «Perdimos en el Concejo que las autoridades competentes intercedan y se hagan cargo de una vez por todas».

De la ilusión a los reclamos formales

Los compradores se autoconvocaron. Según Daniela, lograron reunir a vecinos de diez desarrollos de Grupo Roma para exigir la entrega de los lotes pagados. «Sufrimos horribles destratos de parte de la misma. Por reclamar lo que es nuestro nos tratan como enemigos», afirmó. También apuntó a las inmobiliarias intervinientes: en su caso, sostuvo que no cumplieron con el deber de informar que lo vendido no cumplía con las normas establecidas.

Marina detalló las instancias que recorrieron: Defensa del Consumidor, la Defensoría del Pueblo, el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) y el Concejo Municipal de Rosario. «Seguimos esperando una solución», dijo.

A casi cinco años de las entregas fallidas, la empresa continúa funcionando en Puerto Norte, según los vecinos, que reciben siempre la misma respuesta: «demoras administrativas». «Entregamos todos nuestros ahorros, pagamos de contado y confiamos en un proyecto que se presentó como una oportunidad para tener nuestra casa. Hoy no tenemos un terreno en condiciones de tomar posesión ni una solución concreta», aseguró Marina, que reclamó por lo firmado ante escribana pública.

Su mensaje a los empresarios es directo: «Que nos robaron la ilusión de muchas familias, el sueño de construir nuestra casa para dejar de alquilar». Y a quien esté pensando en comprar un lote, le pidió precaución: «Que se asesoren, que pidan todos los permisos de comuna y de provincia antes de comprar, que averigüen».

Daniela cerró con una advertencia: «No queremos que esto le ocurra a nadie más. Necesitamos respuestas inmediatas. Queremos tener nuestra vivienda única, la necesitamos construir con urgencia».

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