Pagaron los sueldos, pero la crisis golpea al Municipio y abre tensiones en el oficialismo
Los sueldos se pagaron, pero la crisis financiera del Municipio de Merlo quedó expuesta. ¿Qué hay detrás de la demora y quién podría volver a tomar las riendas?
La Municipalidad de Villa de Merlo finalmente pagó los sueldos este martes a media mañana, pero el alivio duró poco: la demora de varios días y la maniobra financiera para juntar los fondos dejaron al descubierto un escenario crítico. El pago no alcanza para tapar el agujero de 300 millones de pesos que presiona las cuentas.
El episodio encendió alarmas en el oficialismo y ya hay movimientos internos que apuntan a un regreso de Juan Álvarez Pinto a la intendencia.
¿Qué pasó con el cronograma de pagos?
Históricamente, los haberes se acreditaban el último día hábil del mes. Esta vez, el atraso se extendió más allá de ese plazo, generando incertidumbre entre los trabajadores y en la economía local. La regularización llegó, pero con esfuerzo extra.
Según pudo reconstruir este medio, fue necesaria una ingeniería financiera de último momento para destrabar los pagos, en un contexto de fuerte presión sobre las cuentas municipales.
Señales que venían de antes
En los días previos, el Ejecutivo intentó mostrar orden administrativo con la presentación de balances ante el Concejo Deliberante. Sin embargo, en paralelo, circulaban señales de tensión.
Entre ellas, la existencia de cheques rechazados en manos de proveedores, algunos aún sin cubrir, y un intento fallido de reorganización bancaria: el Municipio evaluó mudar sus cuentas desde el banco Supervielle a otra entidad, pero no logró concretarlo.
Un cuadro financiero ajustado
Desde el ámbito provincial sostienen que las transferencias por coparticipación se realizaron con normalidad, lo que ubica el problema en la órbita local.
En ese marco, distintas fuentes coinciden en que el último ingreso de fondos habría sido absorbido por compromisos previos, en un escenario de fuerte presión financiera, con un descubierto bancario que rondaría los 300 millones de pesos.
A eso se suma un factor estructural: la baja recaudación. Sin datos oficiales recientes, en el ámbito local se reconoce que el nivel de cumplimiento en el pago de tasas es reducido, lo que limita la capacidad de respuesta del Municipio.
Impacto en la vida cotidiana
La demora en el pago de sueldos tuvo un efecto inmediato. Consumo retraído, pagos postergados, compras fiadas en comercios de cercanía y dificultades para cumplir compromisos básicos comenzaron a sentirse en la economía diaria de muchas familias.
En un contexto inflacionario, el salario cumple un rol central: su atraso desordena toda la cadena.
La derivación política
El episodio no quedó solo en lo financiero. Puertas adentro del oficialismo comenzaron a surgir voces que plantean la necesidad de un reordenamiento político de la gestión. En ese contexto, aparece con fuerza la posibilidad de que Juan Álvarez Pinto —actual intendente en licencia y ministro de Turismo y Cultura de la provincia— retome el control del Municipio.
La hipótesis apunta a recuperar conducción y garantizar gobernabilidad en un escenario que muestra señales de desgaste. Pero ese movimiento no es simple. Su regreso implicaría dejar el cargo en el gabinete provincial, lo que abriría una negociación política más amplia con el gobernador Claudio Poggi para definir un reemplazo en un área sensible que maneja uno de los partidos aliados.