Palomas en Santa Fe: la especialista que revela qué hacer (y qué jamás) para convivir con ellas
¿Sabías que destruir un nido de palomas puede empeorar todo? Una experta revela qué hacer y qué evitar para convivir con ellas en Santa Fe.
Las palomas son parte del paisaje urbano de Santa Fe, pero convivir con ellas no siempre es fácil. Una médica veterinaria experta en aves rompe mitos y da claves para evitar problemas sin caer en errores que empeoran la situación.
El error que cometen casi todos
Noelia Aranda, especialista en aves, es clara: destruir un nido ya construido es el peor error. "El tema es que cuando ya tienen el nido hecho, lo que queda es matarlos", advierte, y explica que al sacar el nido se mata a toda la descendencia. Además, esta práctica es contraproducente: "Es una especie que tiene muchas crías en poco tiempo... Si nosotros matamos las crías o las sacamos, le vamos a dar pie a que el animal desarrolle su característica reproductiva".
¿Por qué eligen balcones y edificios?
Aranda aclara que las palomas no eligen cualquier lugar al azar. "Ellas anidaban, cuando era una especie silvestre, en rascacielos naturales y zonas de barranca", detalla. Por eso, los balcones y las cornisas de cemento les resultan familiares.
La clave: prevenir antes de que se instalen
El momento clave es antes de que la paloma se sienta dueña del lugar. "Lo que se evita es que ellas tengan el refuerzo positivo de obtener el beneficio del lugar", explica. Una vez que lo consiguen, "son muy cabeza dura" y revertirlo es casi imposible.
Riesgos sanitarios: qué es real y qué no
Sobre las enfermedades, Aranda baja los decibeles: "Como transmisión de enfermedades es baja la posibilidad si estamos en un ambiente abierto". Pero alerta sobre el verdadero peligro: el polvillo de la materia fecal puede generar hongos como el aspergillus, que "te puede llegar a dar una neumonía de tipo micótica". Por eso, recomienda lavarse bien las manos tras tocar superficies con excrementos.
El pedido a la Municipalidad
La especialista apunta a la limpieza de espacios como el Palomar: "Desde la Municipalidad podrían hacer una o dos limpiezas semanales", propone, para que los chicos puedan acercarse sin riesgo. Y relativiza el peligro: "Yo trabajé en el Palomar... no me enfermé de nada".
Un llamado a cambiar la mirada
Aranda cierra con una reflexión: "Las palomas están acá porque las trajimos". Recuerda que fueron "combatientes de guerra" y que "están a la altura de un perro y un gato", con emociones y sistema nervioso. "Hay que tener en cuenta que tienen un sistema nervioso, un sistema límbico, que sienten emociones, que sienten y que son vida", concluye.