PAMI y las obras sociales: el papel que puede destrabar el 100% de la cobertura
Si tenés un familiar en un geriátrico o con internación domiciliaria, la obra social está obligada a cubrir el servicio, pero muchas veces ofrece menos. Un abogado explicó qué documento puede destrabar la cobertura total y cuánto sale hoy mantener una residencia.
En pleno mes del Adulto Mayor, el abogado Roberto Juárez pasó por el programa “Jorge x la Mañana” y respondió una de las consultas más frecuentes entre las familias sanjuaninas: qué hacer cuando la obra social se niega a cubrir un geriátrico o la internación domiciliaria de un ser querido.
El especialista fue claro desde el arranque: tanto la internación domiciliaria como el traslado a una residencia son prestaciones que todas las obras sociales están obligadas a financiar. La base está en la Convención Internacional del Adulto Mayor, un instrumento con jerarquía constitucional.
El dato que cambia todo: el CUD
Juárez puso el foco en un documento que muchas familias no tienen en cuenta. Si el adulto mayor cuenta con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), la ley exige que la cobertura sea del 100%.
“Todas las obras sociales tienen esa obligación, sobre todo PAMI que se dedica a esta franja etaria y que a veces dice que cubrirá el 70 u 80 %”, señaló el abogado durante la entrevista.
El dato no es menor: en un contexto donde los costos de las prestaciones se dispararon, esa diferencia entre el 70% y el 100% puede representar cientos de miles de pesos por mes para una familia.
Cuánto cuesta hoy un geriátrico
Para dimensionar el impacto económico, Juárez aportó cifras concretas del sector. “Hoy un geriátrico está arriba de los dos millones de pesos, por ejemplo el nomenclador básico. Eso debe pagarlo PAMI”, detalló.
El abogado remarcó que existe una tarifa básica promedio establecida por ley que las obras sociales están obligadas a financiar. Es decir, no se trata de un monto que quede a criterio de la prestadora.
Dos prestaciones que suelen confundirse
Durante la charla, Juárez diferenció de manera simple las dos alternativas más consultadas por la comunidad:
Internación domiciliaria: funciona literalmente como tener una clínica dentro de la propia casa. Implica la atención programada de médicos, enfermeros y todo el equipamiento e insumos que el paciente necesite en su día a día.
Geriátricos o residencias: son espacios diseñados con distintas características. En muchos casos funcionan como hogares para personas que todavía pueden valerse por sí mismas para ciertas actividades cotidianas, pero que ya no pueden vivir solas por una cuestión de seguridad y acompañamiento.
Qué hacer ante la negativa
El profesional instó a las familias a asesorarse y no dejarse ganar por la negativa inicial de las empresas de salud. Al tratarse de un derecho de jerarquía constitucional, existen los mecanismos legales necesarios para exigir que se cumpla de forma inmediata con el tratamiento y cuidado digno que los adultos mayores se merecen.