Pampa del Leoncito: el acceso sigue vedado y calculan un mes para recuperar el terreno
Las lluvias en Calingasta mantienen cerrada la Pampa del Leoncito. ¿Cuánto falta para que vuelva a abrir? Los detalles que preocupan a las autoridades.
Las lluvias dejaron su huella en Calingasta y la Pampa del Leoncito sigue con ingreso restringido. Las autoridades estiman que el Barreal Blanco necesitará unos 30 días para volver a estar en condiciones.
El Gobierno de San Juan, a través de la dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte, confirmó que la medida se mantiene por el estado del terreno y las precipitaciones registradas en la zona. El objetivo es claro: proteger uno de los paisajes más emblemáticos de la provincia.
¿Por qué es tan frágil el Barreal Blanco?
La superficie arcillosa de este sitio, de alto valor patrimonial y turístico, es extremadamente vulnerable cuando está húmeda. El paso de vehículos en esas condiciones puede dejar huellas profundas y marcas difíciles de revertir, causando un daño significativo a este espacio natural único.
Por eso, las autoridades decidieron restringir el acceso de manera temporal. La cantidad de agua acumulada y las condiciones climáticas propias de la temporada hacen imposible determinar una fecha exacta de reapertura; dependerá del secado natural del terreno.
Un nodo informativo para concientizar
Mientras dure la restricción, se reforzarán las tareas de prevención. Se instalará un nodo informativo en el acceso a la Pampa del Leoncito para recibir a turistas, visitantes y residentes, y explicarles los motivos de la medida.
Allí se detallará el impacto que genera la circulación de vehículos sobre la superficie mojada y la importancia de respetar los tiempos de recuperación del ecosistema.
Desde la dirección de Patrimonio Cultural solicitaron a la comunidad respetar las indicaciones y colaborar con la conservación de este patrimonio que distingue a San Juan y es uno de los paisajes más representativos de Calingasta.
El Gobierno provincial recordó que proteger estos espacios es una tarea compartida entre el Estado, los visitantes y la comunidad. Respetar las restricciones temporales es clave para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de este escenario natural incomparable.