Pancho Dotto plantó Malbec en su chacra de Entre Ríos y el vino ya tiene nombre
Un representante de modelos compró una chacra en Entre Ríos y, hace más de una década, plantó dos hectáreas de Malbec. Hoy el viñedo tiene 10.000 parras y un nombre que nació del propio paisaje. Pero lo que pasa cada vez que llega la cosecha es lo que realmente sorprende.
El histórico representante de modelos Pancho Dotto transformó una chacra de Entre Ríos en un viñedo de Malbec y produce su propio vino, Lomadas, desde hace más de una década.
El proyecto vitivinícola se desarrolla en El Refugio, un predio de unas cuatro hectáreas en Libertador San Martín. Allí, entre espacios verdes, una biblioteca, un restó-bar y un taller donde guarda su colección de autos antiguos, el viñedo se fue consolidando como una producción con identidad propia.
De dos hectáreas a 10.000 parras
El viñedo arrancó sobre unas dos hectáreas y necesitó varios años de trabajo antes de dar las primeras uvas. En ese camino, Dotto contó con el acompañamiento de Carlos Kranevitter, productor agropecuario y vecino de la zona. Juntos fueron ampliando la plantación hasta proyectar unas 10.000 parras.
La elección del Malbec no fue casual: es la variedad preferida de Dotto y una de las cepas más reconocidas de la vitivinicultura argentina. El nombre del vino, Lomadas, alude a las suaves ondulaciones del terreno que caracterizan el paisaje de esta zona entrerriana.
Los primeros tiempos estuvieron marcados por el aprendizaje y las dificultades propias de una plantación joven. El clima y las condiciones de cada temporada resultaron determinantes para el desarrollo de las vides y la calidad de las cosechas. En esa etapa inicial, la uva obtenida en El Refugio se trasladaba a una bodega de Colón para su procesamiento.
Con el crecimiento del proyecto, la producción se consolidó alrededor de Lomadas, un vino pensado en principio para el consumo de Dotto, su familia y su círculo cercano. La experiencia acumulada en cada vendimia permitió conocer mejor el comportamiento de las plantas y avanzar en la elaboración del Malbec.
La vendimia, una fiesta con 90 invitados
La cosecha se convirtió en uno de los momentos más particulares del proyecto. En El Refugio, la recolección de uvas es también una jornada compartida con familiares, amigos y personas cercanas.
En una de las últimas vendimias, alrededor de 90 invitados participaron de la celebración. Los chicos de las familias se encargaron de recolectar parte de las uvas, mientras Dotto los trasladaba entre las hileras de vides en un Citroën Mehari de 1978, uno de los vehículos clásicos que conserva en su propiedad.
Después de la cosecha llegó el momento de compartir la mesa: empanadas, costillar, música y copas de Lomadas. Como recuerdo, cada invitado recibió una botella de una cosecha anterior con una etiqueta personalizada. Así, la vendimia funciona como una extensión del propio proyecto productivo: las uvas que durante meses requieren cuidado terminan convirtiéndose en un vino que se comparte.
Un Malbec con suelo entrerriano
El proyecto de Dotto se suma a las experiencias que buscan desarrollar la vitivinicultura en Entre Ríos. En este caso, la apuesta comenzó como una iniciativa personal y fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una producción de Malbec con identidad propia.
Desde aquellas primeras hectáreas hasta las cosechas actuales, el viñedo de El Refugio atravesó distintas etapas de crecimiento y aprendizaje. La elaboración de Lomadas es el resultado de ese proceso y también la posibilidad de producir un vino desde una chacra del interior entrerriano.
Cada vendimia marca el cierre de un ciclo y el comienzo de otro. Entre las hileras de Malbec de Libertador San Martín, Dotto sigue apostando a una producción que encontró en el paisaje y la tierra de Entre Ríos el lugar para desarrollarse.