Pañuelos en alto y un pacto que se renueva a 2.500 km de Salta
¿Qué tradición de más de cuatro siglos volvió a unir a los salteños en Río Gallegos este 15 de septiembre? La respuesta está en las calles del centro, donde los fieles dejaron todo.
La procesión arrancó a las 16:30 en la Catedral Nuestra Señora de Luján y, entre rezos y banderas, los fieles caminaron por la avenida Néstor Kirchner, Perito Moreno y Lisandro de la Torre hasta la parroquia San José Obrero, en el barrio del Carmen. La jornada tuvo su momento central cuando renovaron el Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, en una ceremonia presidida por el sacerdote Luis Hetze.
La actividad fue impulsada, como cada año, por el Centro de Residentes Salteños "Rancho Argentino", junto con la comunidad de la parroquia San José Obrero. El operativo contó con el acompañamiento de personal de Tránsito Municipal, mientras que la Banda del Ejército Argentino participó de la ceremonia y entonó el Himno Nacional Argentino cuando los peregrinos llegaron al templo.
"El mejor día que tenemos durante el año"
La celebración reunió a familias salteñas radicadas en Río Gallegos y a vecinos que se acercaron a acompañar la manifestación de fe. Ricardo Cruz, uno de los participantes, destacó lo que significa esta fecha para la comunidad: "Para nosotros es un día memorable, un día de peregrinación. Así como nuestros peregrinos hasta ayer estuvieron en toda la provincia de Salta, llegando de todos lados, con sus llagas, con sus pedidos, con todas sus cargas para brindar a nuestro Señor todas sus oraciones. Para nosotros es el mejor día que tenemos durante el año".
Cruz también se refirió al clima que suele acompañar las celebraciones religiosas en la capital santacruceña: "Es memorable porque vienen varios días que no podemos disfrutarlos por el frío, por el viento; pero siempre tenemos esa gracia que nos da, porque debe ser que la fe nuestra se nota en los ojos de nuestro Señor y de Nuestra Señora del Milagro".
Entre las intenciones compartidas durante la jornada, los fieles pidieron por la paz y por quienes atraviesan momentos difíciles. "Le pedimos al Señor del Milagro que sane nuestros corazones heridos y traiga calma a los lugares", fue uno de los pedidos.
Una tradición que cruza el país
Félix Tolaba, integrante de la comisión del Centro de Residentes Salteños, explicó el valor de sostener estas costumbres lejos de Salta: "Esto la verdad que es lo más importante dentro del sentimiento salteño, que para nosotros es lo histórico, lo tradicional y lo religioso". Como parte del homenaje, los residentes realizaron una ofrenda con danzas y música folklórica, con interpretaciones de "Vidala del Nombrador", "Peregrinos del Milagro", "La Matadora" y "Zamba de la Bailarina". La Banda del Ejército se sumó con "La López Pereyra", acompañada por el canto de los presentes.
José, otro de los participantes, subrayó el alcance de la celebración más allá de las fronteras provinciales: "Esta fecha es algo trascendente, es la fecha del Milagro y la fe. En cada parte, donde hay un salteño, seguramente se hace".
Con pañuelos en alto, los fieles acompañaron el ingreso de las imágenes al templo entre oraciones, cantos y pétalos. Carina, vecina y participante desde hace años, contó: "Para nosotros, los salteños, significa mucho. Siempre venimos con mi mamá, rezamos por la familia y por el pueblo argentino". Y agregó: "También venimos a agradecer, porque la Virgen siempre nos cumple todos nuestros deseos y todo lo que le pedimos".
Una devoción de más de cuatro siglos
La Fiesta del Señor y de la Virgen del Milagro es una de las expresiones más importantes de la religiosidad popular del norte argentino y tiene su epicentro en la ciudad de Salta. Su origen se remonta a 1592, cuando el obispo del Tucumán, fray Francisco de Victoria, recibió dos imágenes: un Cristo crucificado de tamaño natural y una imagen de la Virgen destinada originalmente a Córdoba. Según la tradición, ambas habían sido halladas en cajas de madera que flotaban en el puerto del Callao, en Lima, Perú, y desde allí emprendieron un largo recorrido hasta territorio salteño.
Durante aproximadamente un siglo, la imagen del Cristo permaneció en la sacristía de la Catedral. La devoción tomó nuevo impulso en 1692, cuando un terremoto sacudió Salta. La tradición sostiene que, durante el primer temblor, la imagen de la Virgen cayó del altar y quedó de pie a los pies de la cruz. Luego, el Cristo fue llevado en procesión por las calles el 15 de septiembre y los movimientos sísmicos cesaron. Desde entonces, el pueblo salteño renueva cada año su compromiso de fidelidad con el Señor del Milagro, considerado protector de la provincia.
Con el tiempo, la celebración se convirtió en una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de la Argentina. Cada septiembre, miles de peregrinos llegan a Salta desde distintos puntos de la provincia y del país, muchos tras largas caminatas con pedidos, agradecimientos y promesas. En Río Gallegos, esa tradición se replica cada año de la mano de los residentes salteños, que encuentran en la celebración una forma de mantener vivo el vínculo con sus raíces. Así, entre rezos, pañuelos en alto, música folklórica y el acompañamiento de la comunidad, los fieles volvieron a reunirse este 15 de septiembre para renovar su Pacto de Fidelidad.