Papagayos cumple 62 años: el detalle de su nombre que todavía se discute
Todos lo conocen por sus palmeras y sus muñecas de caranday, pero el origen del nombre de Papagayos tiene dos versiones que todavía se discuten. Una habla de aves; la otra, de una planta que casi nadie recuerda.
Este 28 de octubre, Papagayos celebra 62 años de autonomía municipal, un aniversario que invita a recorrer la historia de un pueblo serrano que supo convertir su paisaje y sus oficios en identidad.
La localidad, ubicada al pie de la Sierra de los Comechingones, alcanzó su autonomía en 1964. Desde entonces, generaciones de vecinos construyeron una comunidad que conserva costumbres heredadas y una fuerte relación con la naturaleza.
Un nombre con dos historias
Antes de ser la localidad que es hoy, estas tierras estuvieron habitadas por pueblos originarios, entre ellos los comechingones, cuyos vestigios dan cuenta de esa presencia antigua en la región.
El origen del nombre Papagayos también tiene sus versiones. En la obra Toponimia Puntana y otras noticias, Jesús Liberato Tobares recoge un relato de antiguos vecinos que vincula la denominación con la presencia de papagayos en la fauna del lugar.
Otra interpretación, transmitida por tradición oral y sostenida por Jorge Mario Muñoz, asocia el nombre con la expresión “Papa-Gallos”, ligada a una planta que habría abundado antiguamente en la zona. Se trata de la “papagalla”, una enredadera rastrera de hojas carnosas y aterciopeladas, con flores acampanadas de tonos rosados y violáceos.
Entre ambas versiones sigue vivo el encanto de los relatos populares, esas historias que pasan de boca en boca y forman parte del patrimonio intangible del pueblo.
Del campo al turismo
Durante décadas, la producción agroganadera y el trabajo familiar marcaron la vida económica de Papagayos. Con el tiempo, el turismo abrió nuevas posibilidades y puso en valor lo que siempre estuvo ahí: la belleza del paisaje, la tranquilidad serrana y una identidad ligada a la naturaleza.
Hoy la comunidad apuesta a una propuesta turística auténtica, donde el patrimonio natural, las tradiciones y los oficios artesanales se combinan para ofrecerle al visitante una experiencia distinta.
El reino de las palmeras caranday
Si hay una imagen que distingue a Papagayos en el mapa turístico, es la silueta de sus palmeras caranday. Esbeltas y resistentes, forman un escenario natural de gran singularidad en las estribaciones de Los Comechingones.
Estos palmares se destacan por estar en uno de los sectores más australes de distribución de la especie, lo que los vuelve un atractivo para el turismo de naturaleza, la fotografía y la observación de aves. Los caminos y senderos se transforman en postales donde el verde de las palmeras contrasta con los tonos de la sierra y la vegetación autóctona.
Los arroyos, los ambientes serranos y los espacios abiertos invitan a caminar y contemplar el paisaje. El senderismo, las cabalgatas y los paseos de observación de fauna permiten acercarse al entorno con otra mirada, mientras los alojamientos familiares ofrecen la posibilidad de descansar sin apuros.
En Papagayos, la naturaleza no es solo un escenario para visitar: es parte de la vida cotidiana y un patrimonio que merece conocerse y preservarse.
Muñecas de caranday, embajadoras del pueblo
En las manos de los artesanos, la palmera caranday encuentra una segunda vida. Sus hojas se transforman en muñecas, flores, sombreros, capellinas y otras piezas que combinan creatividad, destreza manual y conexión con el territorio.
Este oficio, sostenido durante más de tres décadas, es uno de los rasgos culturales más distintivos de Papagayos. Cada creación nace de un proceso paciente: las hojas de palma, conocidas localmente como “coleto”, se dejan secar y luego se trabajan hasta tomar las formas deseadas.
Las muñecas de caranday se convirtieron en pequeñas embajadoras del pueblo: piezas autóctonas que viajan a distintos puntos del país y del mundo llevando una parte del paisaje puntano. Detrás de cada objeto hay familias que encuentran una fuente de trabajo, conocimientos que pasan de generación en generación y una forma de producción que conserva el valor de lo hecho a mano.
Fiesta, música y mesa compartida
La identidad de Papagayos también se descubre alrededor de una mesa, al compás de una guitarra o durante una celebración popular. Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista, las peñas folclóricas, las ferias de artesanos y los encuentros culturales mantienen viva la memoria comunitaria.
Guitarras, bombos, danzas y coplas acompañan reuniones donde las historias del pueblo se mezclan con la alegría de encontrarse.
La gastronomía completa ese retrato: empanadas criollas, chivito asado, dulces caseros y tortas fritas forman parte de una cocina ligada a los productos y las costumbres regionales. El locro en las celebraciones, el mate al atardecer y el vino compartido en ronda expresan una manera de recibir en la que la generosidad ocupa un lugar central.
Fuente: Info Merlo / ANSL