Para abrir un local en Rosario no alcanza con ganas: el puesto 40 que expone una traba clave
¿Por qué abrir un local en Rosario sigue siendo un trámite cuesta arriba? El ranking de 30 ciudades dejó al municipio en el pelotón del medio y expuso una traba que se repite en casi todos los distritos.
Rosario quedó lejos del podio en un ranking que mide cuán fácil es abrir un negocio en 30 ciudades argentinas. El Índice Fácil Productivo, elaborado por Idesa, le otorgó al municipio 40,16 puntos sobre 100, un resultado que lo ubica en el pelotón intermedio y deja al descubierto cuánto pesa la burocracia a la hora de emprender.
El trabajo no mide cuánto tarda una habilitación ni cuánto dinero desembolsa finalmente un comerciante, sino las condiciones disponibles para completar los trámites. Es decir: qué tan preparado está el Estado local para que el procedimiento sea ágil, digital y transparente.
Quiénes están arriba y quiénes abajo
El primer puesto del ranking es para Tres de Febrero, en el conurbano bonaerense, con 60,90 puntos. Lo escoltan Córdoba capital (59,03), Santa Fe capital (53,97), Luján (53,86) y Río Cuarto (52,70). Solo esas cinco jurisdicciones lograron superar la barrera de los 50 puntos.
Más atrás se ubican San Isidro (47,83) y General San Martín (46,34), dos municipios del Área Metropolitana de Buenos Aires que ya cuentan con plataformas digitales para iniciar habilitaciones, aunque conservan algunas instancias presenciales.
Rosario, con sus 40,16, comparte franja con Mendoza, San Miguel de Tucumán, La Plata, Ciudad de Buenos Aires y Paraná. En el fondo de la tabla aparecen Lanús (28,04), Quilmes (28,01), Avellaneda (25,86) y Pilar (20,93).
El estudio detectó diferencias entre municipios en tres frentes: la cantidad de trámites exigidos, las posibilidades de hacerlos de manera digital y la disponibilidad de información sobre costos, requisitos y procedimientos. Para Rosario no se difundió un desglose por variable, por lo que el puntaje general permite comparar con otras ciudades pero no identificar qué procedimiento local pesó más en la calificación.
Cómo se armó el índice
Idesa tomó como referencia un trabajo del BID publicado en 2018, El fin del trámite eterno: Ciudadanos, burocracia y gobierno digital. Sobre esa base examinó los procedimientos para habilitar 12 tipos de actividades: quioscos, farmacias, ferreterías, verdulerías, carnicerías, restaurantes, estaciones de servicio, clínicas privadas, comercios, estudios contables y jurídicos, e industrias metalúrgicas y alimenticias.
Los investigadores relevaron todos los trámites que debe completar una persona o empresa para arrancar cada actividad, sean municipales o provinciales. También revisaron requisitos, tasas, medios de pago y la existencia de guías que expliquen cómo gestionar.
Otro eje fue la información pública: si los municipios tienen páginas web con los procedimientos detallados, si publican las normas que los regulan y si ofrecen herramientas para consultar el estado de una solicitud. Además se contempló si los emprendedores pueden evaluar su experiencia durante el proceso.
El dato que más duele: documentos que el Estado ya tiene
Uno de los hallazgos más contundentes del informe apunta a la documentación que se pide a los solicitantes. Según Idesa, en el 85% de los trámites relevados se exige información que el propio municipio podría tener o conseguir a través de otros organismos públicos, nacionales o provinciales.
El estudio lo atribuye a la falta de mecanismos de intercambio de información entre dependencias estatales. Esa desconexión obliga a los interesados a presentar papeles que ya están en otros registros.
También encontró que en el 70% de los municipios se pide, en promedio, más de tres trámites previos para obtener una habilitación. Y en el 30% de las jurisdicciones se solicitan más de siete requisitos por trámite, también en promedio.
"Este ha sido un trabajo puntual para el BID, pero la idea es actualizarlo una vez al año. El objetivo es ayudar a los municipios a poner el foco en los trámites y en facilitar la operatoria; hay ciudades cuyas ordenanzas de habilitación de negocios no se cambian desde hace 20 años, estamos en tiempos en que ya no debería pedirse una fotocopia", explicó Ramiro Fadul, investigador senior de Idesa.
Las cifras describen al conjunto de municipios analizados y no corresponden exclusivamente a Rosario.
Trámites online: la materia pendiente
La posibilidad de completar una habilitación por internet fue otro de los criterios del ranking. Solo diez de los 30 municipios tienen procedimientos que pueden hacerse íntegramente online. En los otros veinte, al menos una gestión obliga a concurrir presencialmente a una oficina pública.
"Además, la mayoría de las ciudades tienen sus procesos de digitalización de los trámites incompletos. Sólo 10 ciudades tienen sus trámites de habilitación 100% online", indicó Fadul.
El panorama mejora en los medios de pago: en veinte municipios todas las tasas pueden abonarse digitalmente o son gratuitas. En los diez restantes, al menos un pago debe hacerse de forma presencial.
Conocer el costo de antemano tampoco es sencillo. En el 38% de los trámites no fue posible determinar el importe porque la información disponible no incluía montos ni referencias normativas suficientes para calcularlos. Los criterios para fijar las tasas varían: algunos municipios las calculan según la cantidad de empleados y otros según los metros cuadrados del establecimiento.
El seguimiento de los expedientes suma otro obstáculo: en el 57% de las ciudades hay al menos un trámite cuyo estado debe consultarse presencialmente. En otros casos se usan el correo electrónico, WhatsApp o llamadas telefónicas.
No es lo mismo un quiosco que una clínica
El relevamiento separa las actividades de menor complejidad administrativa de las que requieren controles adicionales. Entre las primeras están los pequeños comercios, los locales gastronómicos y los estudios profesionales. Las clínicas privadas, estaciones de servicio e industrias suelen necesitar documentación técnica, certificados de seguridad, evaluaciones ambientales o autorizaciones de distintos organismos.
En el conjunto de municipios evaluados, las actividades simples promediaron 40,2 puntos frente a los 38,3 de las más complejas. En 17 de las 30 jurisdicciones, los negocios simples obtuvieron mejores calificaciones. Las brechas pueden ser enormes: en San Miguel de Tucumán, las actividades simples lograron 50,2 puntos y las complejas, 28. En Santa Fe capital fueron 54,8 y 51,9, respectivamente.
Para Rosario no se difundieron puntajes separados por tipo de actividad, por lo que su 40,16 corresponde al resultado general.
El estudio partió de 31 jurisdicciones seleccionadas por relevancia económica, población y diversidad de condiciones administrativas. José C. Paz quedó afuera porque no se encontró información pública suficiente para evaluar sus trámites. Los datos reflejan las condiciones registradas hasta el 30 de mayo de 2026, por lo que las modificaciones posteriores no forman parte de la clasificación.