Paraná cumple 200 años: los secretos de una ciudad que creció entre inmigrantes, radios y tradiciones
¿Sabías que Paraná esconde historias de inmigrantes, radios pioneras y clubes exclusivos? Descubrí los secretos que marcaron sus 200 años de vida.
Paraná celebra su bicentenario y, en este aniversario tan especial, la historia de la ciudad se revela como un fascinante mosaico de culturas que llegaron para quedarse. Escuelas, clubes, la radio y costumbres que aún perduran son los verdaderos protagonistas de una urbe que supo forjar su identidad con el aporte de miles de inmigrantes.
El proceso inmigratorio en Argentina, impulsado por la Constitución Nacional de 1853, trajo a nuestras tierras a hombres y mujeres de todos los rincones del mundo. Españoles, italianos, franceses, ingleses, holandeses, alemanes, rusos, judíos, suizos y hasta turcos desembarcaron entre la segunda mitad del Siglo XIX y principios del XX, buscando un futuro más próspero.
Una identidad forjada por la diversidad
En Paraná, la presencia extranjera fue tan contundente que muchos se dedicaron al comercio y a la industria. Convivieron costumbres, ideas, religiones, gastronomías, bailes, idiomas y músicas que, con el tiempo, se fusionaron en una excepcional muestra de lo propio y lo ajeno, construyendo una ciudad con identidad propia.
Un ejemplo de estas transformaciones es la actividad turística, que recién se popularizó a mediados del siglo XX gracias a los sindicatos, que ofrecían a sus afiliados la posibilidad de conocer lugares impensados. Antes, viajar era un privilegio de unos pocos, pero las escuelas y sus alumnos siempre fueron un público especial, ávido de aprender sobre historia, geografía y monumentos. La fotografía de un grupo de alumnos y docentes en un paseo por Paraná, publicada en noviembre de 1938, da cuenta de esa experiencia inolvidable.
La escuela que marcó una época
En 1910, en el marco de un proceso de escolarización masiva, se sumó a la infraestructura existente la actual Escuela Bavio. Esta institución señera, de coqueto perfil arquitectónico, quedó inscripta en la memoria de una vasta comunidad que dialoga tanto con la vida céntrica como con la cultura barrial.
Los registros históricos revelan que, con motivo de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1908 se autorizó al Poder Ejecutivo a emitir bonos de edificación escolar por un millón de pesos para construir locales en distintos departamentos. El plan abarcaba 5 escuelas superiores, 21 elementales y 35 rurales. Al año siguiente, se amplió con los recursos del Fondo Escolar permanente, y se construyeron 50 edificios de madera para escuelas rurales y 2 escuelas flotantes.
Así, el 25 de mayo de 1910, entre los festejos del Centenario, se inauguraron 23 edificios escolares en la provincia. Entre ellos, el de la Escuela Elemental Mixta San Martín, que desde 1917 se llamó Ernesto A. Bavio, en su local de la calle Chile (actual Bavio) y Libertad. La foto de 1973 retrata a docentes y alumnos en el primer día de clases.
La radio: una ventana al mundo
La primera transmisión de radio en Paraná se realizó el 8 de julio de 1945, con una ceremonia oficial desde sus estudios. Luego, se dio curso a la primera transmisión desde exteriores: la presentación de una delegación artística de Radio Belgrano en el Teatro Municipal 3 de Febrero. Al día siguiente, se inauguró LT15 Radio Concordia. Ambas emisoras integraban la Cadena Argentina de Broadcasting, junto a LR3 Radio Belgrano desde Buenos Aires.
El fundador de la emisora LT14 fue Jaime Yankelevich, uno de los empresarios más importantes de la radiofonía argentina y considerado el padre de la televisión. En sus comienzos, la radio dio espacio a tres sectores bien marcados: el popular, la Iglesia y el sector militar, que tenía el poder del gobierno provincial. Las transmisiones comenzaban y finalizaban con marchas militares. El auditorio de la emisora fue escenario de artistas de toda la región, y la imagen de mujeres paranaenses que participaron del concurso 'La Voz Femenina' con el auspicio de Radio El Mundo en junio de 1946 es un testimonio de aquella época.
El Club Social: testigo de una época dorada
Una costumbre bien arraigada que lamentablemente se perdió es la vida social en el Club Social. Constituido en 1904, su sede se levantó frente a la Plaza 1° de Mayo, con proyecto del arquitecto Bernardo Rígoli y detalles de fachada de los Arq. Fasiolo y Storti. Sus paredes han visto interactuar a personajes de Paraná y sus familias, y fueron punto de reunión para lo más granado de la sociedad paranaense durante casi todo el Siglo XX.
En las tres primeras décadas del siglo XX, las clases acomodadas disfrutaron de los beneficios del modelo agroexportador. Un selecto grupo de familias, que habían amasado fortunas con la producción agropecuaria o el comercio, asistían a funciones teatrales, musicales y galas líricas en el Club Social. Mostrarse entre pares era parte del asunto, junto a la compra de obras de arte, la adquisición de tierras y los viajes al exterior. La fotografía del tradicional Cotillón de fin de año, de diciembre de 1912, retrata ese esplendor.
Escuelas, clubes, instituciones y la radio fueron testigos de una ciudad que fue cobijando sueños, esperanzas e ideales. Hoy, en su bicentenario, Paraná celebra su rica historia y rinde homenaje a quienes la construyeron.