Paraná estrena una consola interactiva que revela los secretos sonoros de las aves del Islote Curupí
¿Sabías que en Entre Ríos hay más de 450 especies de aves? Una nueva consola interactiva en Paraná te permite conocerlas por su canto. Descubrí cómo funciona esta innovadora propuesta que une tecnología, turismo y educación ambiental.
Paraná se prepara para recibir una innovadora herramienta de educación ambiental que promete cambiar la forma en que vecinos, turistas y estudiantes se conectan con la naturaleza. Se trata de “Las aves cantan en el Islote Curupí”, una consola interactiva que permitirá explorar la biodiversidad de la región a través de imágenes, videos y, sobre todo, los cantos de las aves.
La iniciativa, impulsada por el ingeniero Gustavo Romero y acompañada por la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná y la Asociación Ñangarecó Nderejhe, forma parte del proyecto de puesta en valor del Islote Curupí. El desarrollo contó con el apoyo del Fondo Económico de Incentivo a las Culturas, las Artes y las Ciencias (FEICAC).
¿Cómo funciona la consola?
La consola consiste en una pantalla táctil que permite a los usuarios navegar entre fichas informativas de distintas especies de aves. Cada ficha incluye fotografías, videos, descripciones detalladas y la reproducción del canto característico de cada ave, uno de los aspectos más destacados del proyecto.
Según explicó Dante Gariboglio, integrante de la asociación, la propuesta nació para acercar la biodiversidad del islote a los visitantes, ya que muchas especies son difíciles de observar en una sola recorrida. “Las especies del Curupí no pueden verse todas juntas. Muchas son migratorias y otras tienen hábitos muy esquivos. Entonces, la consola permite conocerlas mediante imágenes, videos y sonidos, facilitando su reconocimiento cuando luego las personas recorran el lugar o las encuentren en otros espacios naturales”, señaló.
Gustavo Romero, autor del proyecto, contó que la idea surgió durante un viaje por Europa, donde vio un dispositivo similar en un museo de España. “En un museo de España vi un dispositivo que permitía conocer algunas aves. Uno apretaba un botón y aparecía la imagen junto con su canto, pero era un circuito para cada especie. A partir de esa idea, conversando con gente del laboratorio de Electrónica, propuse desarrollar una consola que pudiera contener muchas opciones en un solo equipo”, comentó a UNO.
Un trabajo de cinco meses
El desarrollo de la consola demandó alrededor de cinco meses de trabajo. Romero convocó a fotógrafos, especialistas y aficionados al avistaje de aves para reunir imágenes, registros sonoros e información científica. “Me contacté con personas que fotografían aves y con quienes graban sus cantos. También trabajé con un ingeniero y docente apasionado por la ornitología, que me fue orientando sobre los nombres científicos y las características de cada especie. Descubrí que en nuestra región hay cerca de 500 especies, aunque era imposible incorporarlas a todas por la magnitud del trabajo”, explicó. En este marco, valoró la colaboración de Oscar Cattaneo y Raúl Spais, y el asesoramiento de Gustavo Puente y Fabricio Lorenzini, entre otros.
Más que un simple avistaje
La consola busca aportar un nuevo atractivo turístico al Islote Curupí, permitiendo un “avistaje virtual” de especies propias de los humedales, incluyendo aves migratorias que no siempre se dejan ver. Además, incorpora contenidos sobre el cuidado del ambiente, la importancia de los humedales y el trabajo de distintas instituciones en defensa de la biodiversidad. “Quería que no fuera solamente una consola con pájaros, sino que también transmitiera mensajes sobre la conservación del ambiente y despertara el interés, especialmente de los jóvenes, por respetar y valorar la vida silvestre”, subrayó Romero.
Educación ambiental y reconocimiento por el canto
Gariboglio destacó que la experiencia no se limita a identificar visualmente un ave, sino que también enseña a reconocerla por su sonido. “La idea es que cuando alguien escuche un canto en un árbol pueda decir: ‘Ese es un carpintero real’, ‘ese es un zorzal’ o ‘ese es un benteveo’. El canto es una herramienta fundamental para identificar aves en la naturaleza”, afirmó.
Actualmente, la consola reúne información sobre 46 especies, aunque la región alberga más de 450 especies de aves. Entre las incluidas se encuentran el benteveo, zorzales, caranchos, garzas blancas, patos y pájaros carpinteros, junto a otras más difíciles de observar como la garza mora o la garza bruja.
Una plataforma versátil
La plataforma fue diseñada para incorporar nuevos materiales en el futuro. Según Gariboglio, el sistema permitirá sumar información sobre otras especies de fauna y flora del ecosistema isleño. “La consola puede adaptarse para mostrar peces, árboles, plantas o cualquier otro componente del ambiente del islote. Es una herramienta muy versátil que permitirá ampliar permanentemente los contenidos”, sostuvo.
La consola ya fue presentada en el hall de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) como muestra abierta al público. Finalizada esa exhibición, comenzará una nueva etapa de implementación vinculada al proyecto del Islote Curupí. En una primera instancia, estará instalada en un espacio sobre la costa, mientras se desarrolla el futuro Centro de Interpretación Ambiental, un edificio sustentable que albergará distintos dispositivos interactivos sobre la biodiversidad, la historia y la cultura del río Paraná.
Además, la consola cumplirá una función itinerante: la Asociación Ñangarecó Nderejhe prevé trasladarla a escuelas, ferias, jornadas educativas y exposiciones ambientales para acercar el conocimiento del islote a diferentes públicos.
Turismo sustentable y conciencia ambiental
La propuesta se integra al modelo de turismo sustentable que impulsa la asociación en el Islote Curupí. Gariboglio remarcó que el objetivo principal es promover una relación más responsable con el ambiente. “Lo que proponemos es un turismo ambiental, de bajo impacto, que permita conocer la naturaleza y, al mismo tiempo, generar conciencia sobre su cuidado”, dijo. Y concluyó: “La belleza de las aves ya predispone a las personas al cuidado. Cuando uno conoce lo que tiene, entiende por qué es importante conservarlo”.