Paraná: otra fiesta con 400 personas y un detalle que se repite en solo siete días
Otra vez una fiesta con cientos de pibes, otra vez un operativo de madrugada y otra vez la misma postal a siete días de distancia. Lo que encontraron adentro del predio explica por qué la clausura no sorprendió a nadie.
La madrugada de este domingo volvió a encontrar a la ciudad en medio de un operativo por una fiesta multitudinaria. En un inmueble de calle Ibapoy, las autoridades contabilizaron alrededor de 400 asistentes, en su mayoría menores de edad, y detectaron que el encuentro no cumplía con las condiciones mínimas para funcionar.
El procedimiento lo encabezó la Dirección General de Control Urbano Municipal, que contó con el respaldo de la Policía. Los inspectores labraron un acta de infracción y ordenaron dos cosas en simultáneo: apagar la música y empezar a desalojar de a poco a la gente.
La salida de los concurrentes se hizo con efectivos policiales como respaldo preventivo, según informaron desde el municipio. El objetivo declarado fue evitar incidentes mientras la multitud abandonaba el lugar.
El dato que enciende la alarma
Lo que llama la atención no es solo el tamaño del evento, sino su repetición: se trata del segundo operativo de este tipo en apenas dos fines de semana. El domingo anterior, las autoridades ya habían clausurado otra fiesta con una cifra casi idéntica de adolescentes.
Ese antecedente ocurrió en una quinta de calle Pedro Londero 1837, entre Don Bosco y Fraternidad. El lugar tenía permiso municipal, pero para algo muy distinto: un cumpleaños de 15 con unos 140 invitados. Cuando los inspectores entraron, la realidad era otra.
Entradas por QR y alcohol en el ingreso
En aquella oportunidad, los organizadores habían montado un sistema de venta de entradas mediante códigos QR y se permitía el ingreso con bebidas alcohólicas. La intervención se activó luego de una alerta por una avalancha de personas en la puerta del predio, lo que obligó a la presencia policial y a convocar de urgencia a las áreas municipales.
La subjefa de la División Operaciones de la Jefatura Departamental Paraná, Cecilia Galiano, explicó a Elonce que el permiso exhibido correspondía a una celebración privada, aunque en el lugar funcionaba una fiesta con venta de entradas. La funcionaria aclaró que, según lo que constató la Policía, no se trataba de un cumpleaños de 15.
Tras verificar las irregularidades, las autoridades dispusieron la clausura y el desalojo de los participantes. Ese procedimiento se completó sin incidentes.
Ahora, con el nuevo antecedente de Ibapoy, la secuencia de dos fines de semana consecutivos con fiestas masivas desarticuladas deja abierta la pregunta sobre cómo se organizan estos eventos y qué controles fallan antes de que la música empiece a sonar.