Paraná se llena de brujas y esqueletos: las ferias abren con golosinas y desfile
Vecinos de Paraná reclaman por el avance de Halloween sobre las tradiciones locales, mientras el municipio redobla la apuesta con ferias temáticas y golosinas. La postal de este sábado en la capital entrerriana.
Este sábado 31 de octubre, Paraná se suma a la Noche de Brujas con una agenda cargada de actividades gratuitas en dos puntos clave de la ciudad: la Feria de Salta y Nogoyá y el Mercado Sud. Disfraces, golosinas, música y talleres para todas las edades marcan una jornada que ya se consolidó en el calendario local.
La propuesta, organizada por la Municipalidad, forma parte de la campaña Elegí Acá, pensada para impulsar el comercio de cercanía y acercar vecinos a los espacios comerciales.
Qué se puede hacer en cada feria
En la Feria de Salta y Nogoyá, las actividades se extienden de 18 a 22. Los puestos se suman al clásico "dulce o truco", y habrá taller de dibujo, propuestas recreativas, un desfile de disfraces y un concurso con premios para los chicos.
El Mercado Sud, en tanto, abre su celebración de 17 a 19 con música, cuentos y juegos. Además, los participantes podrán estampar remeras o armar sus propios disfraces en un espacio especialmente acondicionado.
El subsecretario de Producción municipal, Oscar Bustamante, señaló que estas celebraciones permiten complementar la actividad habitual de los comerciantes con propuestas culturales, artísticas y gastronómicas destinadas a atraer público.
Disfraces: los precios en Paraná
Los locales especializados en disfraces, cotillón y accesorios registraron consultas de familias y adultos durante los días previos. Entre los personajes más pedidos aparecen los esqueletos, brujas, fantasmas y vampiros, junto con figuras del cine y las series como Merlina y los payasos de películas de terror.
En un comercio de la capital entrerriana, el alquiler de disfraces infantiles se ofrece entre 20.000 y 25.000 pesos, mientras que los modelos para adultos rondan los 30.000. Las caracterizaciones más elaboradas llegan a 35.000 pesos.
La variedad refleja que Halloween dejó de ser una fiesta exclusiva de los niños y hoy convoca a personas de distintas edades.
El fenómeno se extiende por el país
En distintos centros urbanos, bares, salones de fiestas y espacios gastronómicos organizan encuentros temáticos, mientras los comercios decoran sus vidrieras con calabazas, telarañas artificiales, murciélagos y figuras de terror.
Entre los más chicos, la costumbre más popular sigue siendo el pedido de golosinas casa por casa o en locales, conocido como "dulce o truco". Clubes, escuelas de idiomas y espacios recreativos también se suman con juegos, talleres de manualidades y actividades inspiradas en personajes fantásticos.
El impacto económico es concreto: según datos difundidos por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, las ventas de artículos relacionados con la festividad aumentaron un 30% en unidades durante 2026 respecto del año anterior. El movimiento alcanza especialmente a disfraces, accesorios, decoración y productos para reuniones familiares.
De Samhain a las vidrieras de Paraná
Los orígenes de Halloween se remontan a Samhain, una celebración de los antiguos pueblos celtas que habitaban regiones de las actuales Irlanda y Gran Bretaña. Marcaba el final de la temporada de cosechas y el comienzo del período más oscuro del año. Según las antiguas creencias, durante esa transición se debilitaba la separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
Con los siglos, estas prácticas se vincularon con celebraciones cristianas. La víspera del Día de Todos los Santos, denominada en inglés All Hallows' Eve, dio origen al nombre Halloween. Luego la tradición se expandió en Estados Unidos, donde adquirió buena parte de sus características actuales: disfraces, calabazas iluminadas y búsqueda de golosinas.
La influencia del cine, la televisión y las plataformas digitales facilitó su llegada a numerosos países, entre ellos la Argentina. Aunque se trata de una tradición de origen extranjero, su presencia se consolidó en los últimos años, sobre todo entre niños, adolescentes y jóvenes.
La expansión también genera opiniones divididas. Algunos sectores la consideran una celebración importada que responde principalmente a intereses comerciales; otros la ven como una oportunidad para compartir actividades recreativas y fortalecer vínculos sociales. En Paraná, la participación de ferias municipales y emprendimientos muestra cómo una fiesta nacida en otras latitudes se adapta a los espacios de encuentro de la ciudad.