Paro de ATE en ANAC: el fin de semana largo en los aeropuertos bajo la sombra de las cancelaciones
El paro de ATE en ANAC promete siete días de tensión en los aeropuertos, con el fin de semana largo en la mira. ¿Podrá el nuevo sistema de aviación soportar la presión sin colapsar? Los detalles del conflicto que pone en jaque miles de viajes.
Los trabajadores estatales de la aviación civil profundizan su conflicto salarial con una medida de fuerza extendida que amenaza con alterar los viajes de miles de argentinos. Desde mañana y durante siete días, incluido el próximo fin de semana largo, solo se atenderán vuelos humanitarios, sanitarios y oficiales en horarios críticos, lo que anticipa un escenario de caos aéreo.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ratificó el paro que se extenderá desde el miércoles 18 hasta el martes 24 de marzo. El coordinador nacional del gremio, Marcelo Belelli, justificó la medida ante la “falta de propuestas” del Gobierno para compensar la “quita de salario” sufrida en enero y febrero.
¿Qué servicios se verán afectados?
El esquema de protesta es de doble turno diario. En los horarios de 9 a 12 y de 16 a 20 horas, la atención se limitará exclusivamente a operaciones consideradas esenciales: vuelos humanitarios, sanitarios y oficiales. Fuera de esas franjas, las prestaciones se desarrollarían con normalidad, según lo informado por el sindicato.
Belelli aclaró que estas son “medidas legítimas de acción gremial” que respetan la esencialidad del sector aéreo. El dirigente aseguró que el gremio mantiene una postura “abierta al diálogo”, pero admitió que “hasta el momento no hemos sido convocados” por las autoridades.
Un nuevo modelo a prueba de fuego
La eficacia del paro, sin embargo, se debate en un contexto de cambios profundos en el sistema. Con la entrada en vigencia de una nueva normativa de la ANAC, muchas tareas operativas críticas fueron transferidas de los estatales a los explotadores privados de los aeropuertos. Esto alinea a la Argentina con estándares internacionales y, en teoría, reduce la capacidad de daño del gremio.
Bajo este nuevo esquema, la función de los trabajadores de ATE-ANAC se ha reenfocado hacia la supervisión y el control normativo, dejando la ejecución diaria en manos de los administradores aeroportuarios. Esta redistribución genera una asimetría en el impacto potencial de la medida de fuerza.
La llave de la seguridad operativa
No obstante, existe un eslabón donde el poder de ATE sigue siendo decisivo: el manejo y operación de las unidades de autobomba contra incendios. Este servicio es el corazón de la seguridad operativa; sin la garantía de estos equipos, ninguna aeronave puede despegar o aterrizar bajo los estándares internacionales.
Si el gremio decide retirar este servicio, cruzaría una frontera de alta sensibilidad ética y legal, poniendo en riesgo directo la seguridad. Fuentes del sector dudan que se llegue a ese extremo, pero advierten que incluso una demora mínima en su disponibilidad podría forzar a declarar una terminal como no operativa, desencadenando un efecto dominó de cancelaciones.
La incertidumbre del pasajero y la fragilidad del interior
Para los viajeros, la situación es de absoluta incertidumbre, atrapados entre una información oficial escasa y la promesa sindical de disrupción. El impacto podría ser desigual en el territorio nacional.
Mientras aeropuertos como Ezeiza o Aeroparque tienen mayor margen de maniobra por su densidad de personal y múltiples prestadores, los aeródromos del interior del país son los más vulnerables. Estas terminales provinciales suelen depender de estructuras más magras y de una presencia más concentrada de personal estatal, lo que las hace más sensibles a este tipo de medidas.
Lo que comienza mañana no es solo una semana de posibles demoras, sino un test de estrés sin precedentes para el nuevo modelo de aviación civil que la Argentina ha decidido implementar. El fin de semana largo se presenta como el momento de mayor tensión, donde la teoría de la esencialidad y la nueva distribución de funciones chocarán con la realidad operativa.
Fuente: Noticias Argentinas (NA)