Pasaron 15 años y la Justicia se acordó del policía que miró para otro lado en Las Heras
Jonathan Gorosito entró a un calabozo de la Seccional Primera de Las Heras en 2011. Lo que pasó adentro quedó marcado como suicidio hasta que la Justicia lo desmintió. Ahora, 15 años después, uno de los policías condenados por ese crimen finalmente irá preso.
La Cámara en lo Criminal de la Segunda Circunscripción Judicial de Santa Cruz ordenó este miércoles la detención inmediata del oficial Ricardo Ángel Alvarado, condenado a 7 años de prisión efectiva por no haber evitado la golpiza que terminó con la vida de Jonathan Gorosito en la Seccional Primera de Las Heras.
La medida fue firmada por el presidente del tribunal de Caleta Olivia, Mario A. Albarrán, en el expediente "ALVARADO, RICARDO ANGEL S/ INC. DE EJECUCIÓN" (N° 3385/12 A), con intervención de la Secretaría de Ejecución de Sentencias a cargo de Valeria Almonacid Saavedra. Así, la pena quedó firme después de agotar todas las instancias de apelación.
Quince años de espera
El caso se remonta a la madrugada del 22 de julio de 2011, cuando Jonathan Gorosito, un joven de 20 años oriundo de Entre Ríos, caminaba por las calles de la ciudad petrolera. Una patrulla lo interceptó con la excusa de una "actitud sospechosa". Tras un breve intercambio, fue trasladado a un calabozo de la Seccional Primera alrededor de las cuatro de la mañana.
Lo que debía ser un lugar de resguardo se convirtió en una trampa mortal: allí fue víctima de una golpiza feroz y sistemática que le costó la vida. La propia guardia policial intentó encubrir el hecho con una versión de suicidio por ahorcamiento, pero las pericias forenses terminaron por derribar esa coartada.
Los condenados del juicio de 2015
En 2015, el tribunal integrado por los jueces Juan Pablo Olivera, Cristina de Los Ángeles Lembeye y Jorge Omar Alonso desarticuló de manera categórica la versión oficial. En ese debate oral, el agente Ismael Salas fue hallado autor de tortura seguida de muerte y condenado a prisión perpetua, mientras que el cabo Carlos Humberto Velázquez recibió 16 años de cárcel por tortura. Ambos fueron alojados de inmediato en la alcaidía de Pico Truncado.
La situación de Alvarado, en cambio, tuvo un trámite distinto. Recibió 7 años de prisión e inhabilitación absoluta por omisión funcional, al determinarse que, en su rol de superior a cargo, omitió evitar la paliza que perpetraron sus subalternos. Sin embargo, el tribunal le permitió mantener la libertad ambulatoria bajo pautas de conducta mientras la sentencia no estuviera firme.
Con la resolución de este miércoles, la condena adquirió ejecutoriedad plena y se ordenó su pase a la órbita penitenciaria. Mediante un oficio dirigido a la Dirección General Zona Norte de la Policía provincial, se dispuso la captura en carácter de comunicado del exefectivo, nacido en Río Gallegos y con último domicilio en el Barrio 54 Viviendas de Las Heras.