Pasó 40 años en un zoológico y viajó 1.600 kilómetros: lo que hace ahora con el barro no lo podía creer nadie

Un elefante que vivió más de 40 años encerrado acaba de llegar a un santuario tras un viaje de 1.600 kilómetros. Lo que hace con el barro desde que pisa tierra libre sorprende a sus propios cuidadores.

· 2 min de lectura
Pasó 40 años en un zoológico y viajó 1.600 kilómetros: lo que hace ahora con el barro no lo podía creer nadie
Pasó 40 años en un zoológico y viajó 1.600 kilómetros: lo que hace ahora con el barro no lo podía creer nadie

Sandro es un elefante asiático de 55 años que acaba de empezar una vida completamente distinta. Después de pasar más de cuatro décadas encerrado en un zoológico, recorrió más de 1.600 kilómetros desde Sorocaba hasta el Santuario de Elefantes Brasil, en Chapada dos Guimarães, Mato Grosso.

El viaje duró dos días y medio y recién se pudo concretar después de un largo proceso judicial. Sandro llegó a destino el 18 de septiembre y, desde entonces, sus cuidadores aseguran que se está adaptando rápido al nuevo entorno.

Una historia marcada por el cautiverio

Sandro fue capturado en Asia en 1971, cuando todavía era una cría, y lo llevaron a un zoológico de Países Bajos. Durante una década formó parte de distintos espectáculos hasta que en 1982 lo trasladaron al Zoológico Municipal Quinzinho de Barros, en Sorocaba.

Ahí permaneció más de 40 años y durante buena parte de ese tiempo vivió solo. En 1995 llegó Haisa, otra elefanta asiática, pero murió en 2020 por problemas de osteoartritis. Esa muerte fue el punto de partida de una batalla judicial para conseguir el traslado de Sandro.

El fallo que lo liberó

En junio de este año, el Tribunal de Justicia de São Paulo autorizó de manera definitiva el traslado. El objetivo: que Sandro pueda explorar, caminar sobre la tierra, buscar vegetación y desarrollar comportamientos naturales que en el zoológico no podía realizar.

Desde su llegada, los cuidadores comparten reportes sobre su evolución y aseguran que el animal “ha demostrado ser un explorador nato”. También destacaron que recorre con frecuencia los distintos espacios y calificaron como “maravilloso” observar su rápido progreso.

Barro, exploración y paciencia

Por ahora, Sandro permanece en un área preparada para elefantes asiáticos machos y su posible contacto con otros animales será progresivo. El santuario también alberga a seis elefantas asiáticas, pero cualquier acercamiento dependerá del comportamiento y el interés de los propios animales.

Uno de los cambios más llamativos ya se puede ver en sus actividades cotidianas: a Sandro le gusta jugar con el barro. Según sus cuidadores, mezcla tierra y agua con las patas, la amontona con la trompa y después se la arroja sobre el cuerpo, mientras sigue descubriendo todo lo que le ofrece su nuevo hogar.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Santuário de Elefantes Brasil (@elefantesbrasil)

Más para leer

San Antonio Oeste se prepara para algo inédito: seis escultores internacionales trabajarán a la vista de todos
Sociedad
Esperó 15 días en la banquina a que alguien frenara: la historia del pastor alemán que conmovió a una bloguera
Sociedad
El acceso a Hipólito Yrigoyen a oscuras y los vecinos ya no saben qué más hacer
Sociedad
El homenaje que conmovió hasta México: el mural del "Polaco" ya tiene su lugar
Sociedad
La Patagonia no siempre fue estepa: los fósiles que revelan un pasado imposible de imaginar
Sociedad
Las Coloradas, al límite: la crecida que no se veía hace 15 años dejó al pueblo sin agua ni luz
Sociedad