Pateó 221 mil millones de deuda con bonos para que no se note: por qué el superávit que muestra Caputo está en duda
El Gobierno pagó 221 mil millones de pesos en obras atrasadas con bonos, pero lo anotó de un modo que no afecta la meta con el FMI. Los economistas que revisaron la maniobra no dudaron en calificarla: "Jugamos al solitario y nos hacemos trampa".
El Gobierno canceló 221 mil millones de pesos en contratos atrasados de obras públicas suspendidas con bonos de la deuda en pesos. La operación, confirmada este martes, no fue un simple pago postergado: el gasto se pasó "por debajo de la línea", una técnica presupuestaria que lo deja fuera del cálculo del resultado fiscal primario y del costo financiero, para que no golpee la meta de superávit pactada con el Fondo Monetario Internacional.
La maniobra es una más de las que viene aplicando la administración de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, para sostener el relato de orden fiscal. Según los críticos, el FMI avala implícitamente estas prácticas al no exigir el cumplimiento de las normas contables internacionales que expondrían la inconsistencia del programa.
¿Cómo se esconde el gasto?
El pago se realizó con tres instrumentos de deuda: un 33% con el bono S30O6, que vence el 30 de octubre; otro 33% con el T15E7, con vencimiento el 15 de enero de 2027; y el 34% restante con el T39A7, que expira el 30 de abril de 2027. Ninguno de estos bonos paga cupones: capitalizan intereses, por lo que todo el impacto fiscal de la operación nunca aparecerá en el resultado financiero.
El economista Nicolás Gadano, exfuncionario de Economía y del BCRA durante el gobierno de Mauricio Macri, explicó el mecanismo: "Probablemente se cancelan obligaciones del Estado Nacional (en este caso, pagos a proveedores de obra pública) con instrumentos de deuda, sin que esos gastos sean devengados previamente 'arriba de la línea', es decir, sin impacto en el gasto y en el resultado fiscal".
Christian Buteler fue más directo en su cuenta de X: "Y como el resultado fiscal se mide en base caja, al pagar gasto corriente con deuda dejamos de registrarlo como tal lo que nos permite presentar un resultado mejor al real. Jugamos al solitario y nos hacemos trampa".
No es la primera vez
La misma metodología se aplicó desde principios de año con el giro de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, ordenado por la Corte Suprema. El Gobierno debe transferir el 1,5% de coparticipación, pero solo un mes figuró como gasto en la contabilidad; el resto desapareció, aunque CABA confirmó que recibe los fondos mes a mes. Ese giro se estima en unos 900 mil millones de pesos.
Sumado a los 221 mil millones de esta semana, ambas operaciones representan casi la mitad del resultado financiero de 2,3 billones de pesos que mostró el Gobierno, y que ya estaba por debajo de la meta comprometida con el FMI.
Un premio para las empresas que aceptaron
El pago con bonos también benefició a las compañías que aceptaron la operación sin denunciarla. Los títulos se entregaron a "Precio Técnico (PT) del día previo a la entrega". Comparado con los valores de mercado, eso representa una ganancia extra de hasta 2,7% en la especie más utilizada, el T30A7.
El riesgo país y la defensa del peso
Las dudas sobre el programa económico y las políticas monetaria y cambiaria llevaron al riesgo país por encima de los 650 puntos la semana pasada. Solo se compensó parcialmente en las primeras ruedas de esta semana por oportunidades en el mercado emergente tras la primera vuelta electoral en Brasil.
El repunte de la deuda argentina permitió bajar de 651 a 573 puntos, pero el país sigue entre 400 y 500 puntos por encima del resto de la región. Para los analistas, refleja apenas la decisión de aprovechar precios de default que empezaban a mostrar los bonos argentinos.
En ese contexto, Caputo afirmó que tiene 75 mil millones de dólares para defender el valor del peso ante una eventual corrida cambiaria. La cuenta alarmó a los inversores porque incluye fondos que no están disponibles, como el swap con China —que requeriría una autorización especial— o el acuerdo con el Tesoro de Estados Unidos, cuyo alcance se desconoce. Además, según los especialistas, comprometer esos recursos haría imposible afrontar después los pagos de la deuda.
El cambio de discurso sobre los dólares
El equipo económico dio un giro llamativo. La dolarización de ahorros que Milei denunció como un intento de golpe de Estado ahora, según el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, "no es desestabilizador, sino estabilizador".
"El 75% de los dólares oficiales que compran los ahorristas quedan en el mercado local. El dato cobra relevancia al ver que un año atrás, en plenas elecciones legislativas, esa cifra representaba el 50%. A pesar de haber salido del cepo cambiario hace muy poquito, el ahorro que hacen los argentinos comprando dólares no es desestabilizador, sino estabilizador: alimenta al mercado de capitales, alimenta el fondeo de los bancos y provee la materia prima para la inversión doméstica", sostuvo Werning.
El pedido que crece
Gadano reclamó que el Congreso intervenga en la discusión del presupuesto 2027: "Sería oportuno que, en el marco de la discusión del presupuesto 2027, el Congreso le pida al Ejecutivo una medición alternativa y complementaria al base caja tradicional, que refleje más adecuadamente el costo de la deuda, incluyendo todos los mecanismos (capitalización, cupón cero, etc) que hoy no impactan en el resultado fiscal financiero".