Patronato se salvó, pero el festejo tuvo un detalle que nadie esperaba
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Patronato se salvó, pero el festejo tuvo un detalle que nadie esperaba

Una promesa capilar, un rosario que no faltó nunca y una espera que se estiró hasta otro partido: así vivieron los hinchas de Patronato una definición que los tuvo al borde.

El empate sin goles ante Atlético Rafaela, en Rafaela, dejó a Patronato con la permanencia en la Primera Nacional, pero la confirmación no llegó en esa cancha: hubo que esperar el resultado de Chacarita y Nueva Chicago para que el Rojinegro respirara. Los hinchas lo vivieron con el corazón en la boca y lo contaron a Elonce entre lágrimas, abrazos y alguna que otra promesa pendiente.

La tranquilidad llegó recién cuando terminó ese otro partido. Hasta entonces, los simpatizantes siguieron el minuto a minuto de lo que pasaba en canchas ajenas, con la calculadora en la mano y la fe como bandera.

“Nos merecemos festejar después de tanto sufrimiento”

Uno de los hinchas resumió el sentir general: “La fe es lo último que se pierde. Alentando hasta el final. Podemos decir que estamos festejando como se debe. Nos merecemos festejar después de tanto sufrimiento”.

Otra simpatizante puso el acento en la costumbre de padecer: “Estamos acostumbrados a sufrir y más con Patronato. Pero acá estamos metiéndole onda y vamos para adelante. Aguante Patronato”.

No todo fue euforia. Algunos seguidores tomaron la permanencia como un punto de partida para revisar el rendimiento del equipo. “Dentro del mal año que tuvimos, es un respiro. Hay que ver qué pasa el año que viene”, señaló un hincha. Otro fue más filoso: “Contento y tranquilo, pero no desbordamos de alegría. Nos faltó de todos lados. Había que ganar y ni eso. Pero estamos tranquilos, como toda la gente, y hay un año más en Primera Nacional”.

Un alivio que excedió a los jugadores

Oriana vivió la definición con una carga emocional especial. Su vínculo con el club arrancó en la infancia, de la mano de su abuelo y sus tíos. “Sufrimos hasta el último momento, porque dependían de muchas cosas. Muchos sentimientos de chica con mi abuelo, con mis tíos. Estoy emocionada”, relató.

Para ella, la permanencia tuvo un costado que fue más allá de lo deportivo: “Es un alivio para los empleados más que nada porque también se jugaban mucho, no era solo el descenso de los jugadores, sino de todo el cuerpo que trabaja adentro del club y en Capillita también”.

“Hoy era salvar la historia”

Juan repasó las chances que Patronato dejó pasar y sostuvo que la victoria era posible. Aun así, valoró el resultado por lo que significaba para la continuidad institucional: “Pudimos haber hecho bastantes goles. Erramos los mano a mano, pero estoy conforme con el resultado. Ahora, se viene traer nuevos refuerzos”.

Nicolás, que se acercó a saludar a los protagonistas después de conocida la definición, no pudo ver el partido por obligaciones laborales, pero lo vivió con intensidad: “Lo sufrí mucho como hincha, no lo pude ver porque estaba trabajando, pero lo viví como si estuviera dentro de la cancha. Fue un alivio cuando terminó el partido de Chacarita y Chicago”.

Y dejó una de las frases más fuertes de la jornada: “Para mí Patronato es mi vida. No existe otra cosa. Patronato es mi vida. Hoy era salvar la historia. Lo hicieron con un empate, pero lo hicieron”.

Rosario, cábalas y una promesa que llega a su fin

Abril atravesó la definición con nervios y con sus costumbres de siempre. “Yo siempre vengo a la cancha con el Rosario. Yo soy muy cabulera. Desde los 9 años que vengo y jamás me faltó el Rosario y siempre pidiéndole por Patronato, Dios siempre está y escucha”, contó. La hincha pasó a rezar por la parroquia de Santa Teresita y recordó al padre Grella. Con la permanencia confirmada, ya piensa en lo que viene: “Hay que tratar de salir adelante y darlo todo, prepararse bien para el próximo año”.

Agustina, familiar del futbolista Juan Barinaga, también celebró y recordó que el sentimiento por Patronato lo heredó de su padre. Pidió más compromiso y refuerzos para recuperar protagonismo: “Ahora, respiramos un poquito, estamos más tranquilos, queremos que el año que viene se refuerce un poquito más, que se sienta el amor al club como los hinchas que lo sentimos”.

La jornada tuvo además una historia particular: Usiel, su hijo, había prometido no cortarse el pelo hasta que Patronato asegurara su continuidad en la Primera Nacional. Cuando Elonce le preguntó cuándo cumpliría con el corte, respondió: “Mañana”. El nene contó que vivió el partido “nervioso, ansioso” y que, al saber que el equipo no descendía, se sintió “orgulloso”. Agustina también destacó la emoción de verlo alentar a su primo Juan Barinaga desde la tribuna.

Entre abrazos, lágrimas y pedidos de cambios, los hinchas coincidieron en una sensación: Patronato logró el objetivo de mantener la categoría. La permanencia cerró una temporada difícil y abrió una nueva oportunidad para reconstruir las expectativas deportivas.

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