Patrullaron a caballo por el Jeinimeni y algo apareció oculto entre los matorrales
En plena zona de frontera, una patrulla a caballo revisó la costa del río Jeinimeni y encontró equipo de pesca oculto entre los matorrales. Nadie se hizo cargo y ahora avanza una causa administrativa que puede golpear el bolsillo de los responsables.
Un operativo de control en la zona de frontera terminó con el decomiso de tres redes de pesca, un wader y tres cuerdas de fijación que estaban escondidos entre la vegetación ribereña del río Jeinimeni, en las afueras de Los Antiguos. No había nadie en el lugar que se hiciera cargo del equipo.
El hallazgo se produjo durante una recorrida de inspección territorial a cargo de efectivos de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y personal de la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura, en el marco de las tareas preventivas que coordina la Dirección de Pesca Continental junto a las fuerzas de seguridad que operan en la zona de frontera.
Una patrulla montada para llegar donde no entra un vehículo
Para alcanzar los sectores más agrestes del paraje conocido como La Puntilla, donde el tránsito vehicular es prácticamente imposible, los agentes debieron recurrir a una patrulla montada. La travesía a caballo siguió el cauce del río Jeinimeni hasta su desembocadura en el lago Buenos Aires.
Fue justamente en esa franja de transición acuática donde los inspectores detectaron irregularidades en la costa. Según pudo saber La Opinión Austral, los aparejos estaban disimulados intencionadamente entre los matorrales y la vegetación nativa de la ribera. Ninguna persona en las inmediaciones se acreditó como responsable o propietaria de los elementos.
Qué dice la ley y por qué las redes son un problema grave
El material secuestrado de forma preventiva contraviene los parámetros de la Ley Provincial N.º 1464 y su decreto reglamentario, que regula la pesca continental en todo el territorio santacruceño. Como no había infractores presentes, los agentes labraron el acta de constatación e infracción para iniciar las actuaciones administrativas correspondientes.
El uso de mallas y redes en ríos y arroyos patagónicos está considerado una de las modalidades más dañinas del furtivismo: altera los ecosistemas continentales, interrumpe el remontaje de las especies salmonídeas y nativas, y provoca una mortandad indiscriminada en la fauna acuática.
Desde el Ministerio de la Producción, Comercio e Industria remarcaron la importancia de respetar las disposiciones que regulan la actividad deportiva y comercial, y apelaron a la responsabilidad y colaboración de la ciudadanía para cuidar el patrimonio natural de la comarca.