Pauny frena sus plantas y 500 operarios quedan en el limbo: la deuda que nadie vio venir
La fábrica de tractores más emblemática del país frenó sus plantas y los 500 operarios se plantaron: la deuda que la tiene contra las cuerdas y el dato que nadie esperaba.
La industria nacional de maquinaria agrícola atraviesa horas críticas y su principal emblema, la fábrica de tractores Pauny en Las Varillas, Córdoba, es el epicentro. La empresa arrastra deudas bancarias por más de 30.800 millones de pesos, cheques rechazados por más de 1.000 millones y salarios atrasados que tienen en vilo a unos 500 trabajadores.
La firma, nacida en 2002 tras la quiebra de Zanello, comunicó que dispensará al personal de concurrir a sus puestos los días 28, 29 y 30 de octubre, con el argumento de una caída en la producción, y anticipó que retomaría la actividad el lunes 2 de noviembre. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) rechazó la medida y ordenó que los operarios se presenten en sus horarios habituales para sostener la retención de tareas y reclamar respuestas.
Plantas tomadas y turnos de madrugada
El conflicto abarca dos plantas de la localidad cordobesa: la fábrica principal y la fundición, cuyos turnos arrancan durante la madrugada. Según la información difundida por el periodista agropecuario local Luis Alberto Sacavino, los delegados sindicales resolvieron que los trabajadores concurrieran pese a la comunicación empresarial, que habría sido transmitida verbalmente y sin formalización que despejara dudas sobre sus alcances. Los operarios que se presentaron pudieron ingresar a las instalaciones.
La UOM denunció que la empresa adeuda la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre, además de registrar irregularidades en los aportes jubilatorios, las obras sociales y las obligaciones sindicales. La situación no solo afecta el ingreso de los empleados, sino también la cobertura social de sus familias, en un escenario donde la continuidad productiva y el pago de los salarios dependen de la capacidad de la compañía para recuperar liquidez.
Ante la falta de respuestas, el gremio solicitó la intervención de la Secretaría de Trabajo de Córdoba para encauzar el conflicto. La audiencia de conciliación prevista en la delegación de Las Varillas busca establecer compromisos entre las partes, mientras los trabajadores esperan precisiones sobre el pago de los haberes y la continuidad de la actividad.
Números que asfixian: la deuda bancaria y los cheques rechazados
Los registros de la Central de Deudores del Banco Central muestran la magnitud de los problemas financieros. Entre el 13 y el 23 de octubre, la compañía acumuló 146 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $1.028,4 millones. A eso se suma una deuda bancaria que, según los registros de agosto de 2026, alcanzaba los 30.817 millones de pesos.
El principal acreedor es el Banco Nación, con 21.587,9 millones de pesos, cerca del 70% del total informado. La entidad concentra así la mayor parte de la exposición bancaria de la compañía, que también mantiene compromisos con el Banco de Córdoba, por 4.233,9 millones de pesos; el BBVA, por 3.210,6 millones; y el Banco Provincia, por 1.486,4 millones. La deuda con el Nación figura en situación 2, correspondiente a seguimiento especial.
La acumulación de obligaciones financieras y la falta de fondos para atender los compromisos inmediatos dificultan el abastecimiento de insumos y el sostenimiento de la línea de montaje. En un negocio que requiere capital de trabajo para comprar componentes, pagar salarios y financiar los tiempos de producción y comercialización, las restricciones de liquidez pueden trasladarse rápidamente desde las cuentas bancarias hasta la fábrica y su red de proveedores.
Los concesionarios adelantaron la compra de 60 tractores para aportar fondos a la fábrica y contribuir a mantener la actividad, pero las dificultades operativas y la falta de capital de trabajo impidieron cumplir con el cronograma previsto: se entregó apenas algo más de la mitad de las unidades comprometidas. La operación, concebida como un salvavidas, no alcanzó para revertir las dificultades.
La conducción de Pauny también reconoció que mantiene conversaciones para incorporar inversores que aporten fondos frescos. Sin embargo, el deterioro de las cuentas y las obligaciones pendientes plantean interrogantes sobre las condiciones de una eventual operación. Cualquier interesado deberá evaluar el pasivo financiero, la situación de los trabajadores, los compromisos con los proveedores y las perspectivas comerciales de una empresa que necesita recuperar capital de trabajo para volver a producir y entregar unidades con regularidad.
Según explicó Sacavino, la firma mantiene deudas con la cooperativa que provee energía eléctrica a Las Varillas y habría acumulado cheques devueltos por unos 500.000 dólares vinculados con ese servicio. El periodista advirtió que un incumplimiento de esa magnitud puede trasladar las dificultades de una empresa industrial al conjunto de una localidad de alrededor de 20.000 habitantes, debido al peso que tiene Pauny en la actividad económica de la zona.
El impacto también alcanza a los talleres y las pequeñas industrias que producen componentes para los tractores. “Hay treinta, cuarenta fábricas menores acá en la zona de Las Varillas que fabrican. Uno le fabrica la llanta, otro fabrica los caños de escape, otro fabrica el plástico, otro le fabrica el buloncito, otro le fabrica la manguera hidráulica”, detalló Sacavino al describir la red de proveedores que depende, directa o indirectamente, de la continuidad de la terminal.
El avance de los tractores importados
El deterioro de Pauny se produce en un mercado donde las marcas de capital nacional enfrentan una competencia creciente de fabricantes extranjeros, en particular de origen chino, que ofrecen equipos a precios inferiores a los de buena parte de la producción local. Según los datos de patentamientos citados por fuentes del sector, cerca de uno de cada cinco tractores vendidos en Argentina ya tiene origen asiático, una participación que refleja el avance de proveedores que ganan espacio en el mercado interno.
Los tractores importados, especialmente los chinos, llegan al país con valores que pueden ubicarse cerca de la mitad de los correspondientes a equipos de marcas tradicionales o fabricados por Pauny. En un contexto en el que los productores agropecuarios también deben evaluar el costo del financiamiento, los márgenes de rentabilidad y la evolución de sus ingresos, esa brecha puede favorecer la elección de equipos importados.
La apertura comercial impulsada por el gobierno libertario constituye, en ese marco, uno de los elementos que atraviesan la situación de la industria metalmecánica. La reducción de las barreras a las importaciones amplía las alternativas disponibles para los compradores, pero también expone a las empresas locales a una competencia que no depende exclusivamente de su capacidad productiva, sino de las diferencias de costos, las condiciones de financiamiento y la escala industrial de los fabricantes internacionales.
El peso de su endeudamiento, los cheques rechazados, los problemas de abastecimiento y los incumplimientos salariales muestran que la compañía arrastra dificultades financieras y operativas que también requieren respuestas propias. Sin embargo, el avance de los equipos importados agrega presión sobre las ventas y reduce el margen para recuperar volumen de producción mediante el mercado interno.