Un goleador del ascenso sanjuanino convirtió el gol del ascenso, pero el verdadero esfuerzo estuvo en la semana: el lugar donde dormía para no perderse ninguna práctica cambia por completo la historia que se cuenta de él.
El domingo, en el Estadio del Bicentenario, Franco Sosa marcó el único gol de la final y desató el festejo de Libertad Juvenil, que volvió a Primera después de nueve años. Lo que pocos sabían es que ese tanto empezó a gestarse mucho antes, lejos de la cancha y con una decisión que habla de sus ganas de jugar.
"La Joya" vive en Rivadavia, en el barrio Huazihul, y durante una primera etapa se subía a la bicicleta para pedalear hasta Concepción. Allí lo esperaba el entrenador de turno, que después lo llevaba hasta Las Chacritas para sumarse a las prácticas. Ida y vuelta, cada vez, con tal de no faltar.
Del colectivo a la utilería
Cuando ese cuerpo técnico dejó el club, el delantero tuvo que ingeniársela. Los viajes diarios en colectivo se volvieron un sacrificio demasiado grande y faltar a los entrenamientos no estaba entre sus planes. Fue entonces cuando tomó una determinación que retrata su compromiso: empezó a quedarse a dormir en el club.
La utilería, ese espacio donde se guardan pelotas, conos y camisetas, se transformó en su habitación. Cada lunes o martes, según cómo arranque la semana futbolística, prepara el bolso y se instala en Las Chacritas hasta los días siguientes. Allí le armaron una cama para que pueda descansar y estar presente en cada práctica. Algunas noches, también encuentra lugar en la casa del presidente de la institución.
Así, entre materiales de entrenamiento, Franco encontró la manera de seguir detrás de su sueño. Lejos de la comodidad de su casa, pero cerca de la pelota.
Los números de una temporada enorme
Sosa terminó la temporada 2026 como máximo artillero de la Primera B de la Liga Sanjuanina: 23 goles antes de la final y una nueva conquista en el partido decisivo. Fue una de las piezas centrales de un equipo que se acostumbró a pelear y que consiguió el objetivo más esperado por el pueblo de Las Chacritas.
Después del pitazo final, con la emoción a flor de piel, el delantero no ocultó su felicidad. "Estoy muy feliz porque es mi primer ascenso y, más que nada, porque es un grupo que se merece esto. Hace mucho que no ascendía y quedar en la historia del club me pone muy contento", contó.
La pregunta por los sacrificios llegó inevitablemente. "Me quedo a dormir en el club para no perderme los entrenamientos, porque es un sacrificio muy grande estar yendo y viniendo todos los días. Ahora ese sacrificio tiene recompensa", expresó. Y explicó cómo resolvieron su estadía durante la semana: "Me hacen una cama ahí o, si no, me quedo en la casa del presidente".
Changarines que se ponen la camiseta
La frase, dicha casi al pasar, resume una realidad más amplia: la de tantos futbolistas del ascenso sanjuanino que hacen malabares con sus tiempos, sus trabajos y sus bolsillos para poder jugar. En Libertad Juvenil hay changarines, trabajadores y pibes que, después de cumplir con sus obligaciones, cambian la ropa de trabajo por la camiseta del club.
Para "La Joya", el domingo tuvo un sabor especial. No solo porque convirtió el gol que le dio el título y el ascenso al Rojo, sino porque pudo mirar hacia atrás y encontrarle sentido a cada viaje, cada pedaleada y cada noche lejos de su casa.