Le dijo a su pareja que se iba en bici y pedaló 700 km con una muda de ropa. Este fin de semana, el policía cordobés que empezó a nadar desde cero este año se enfrenta a su primer Ironman Full. ¿Qué lo llevó a semejante travesía?
Silvio Rodríguez es policía de control vial, tiene tres hijos y una historia que se volvió viral: llegó a San Juan desde Córdoba en bicicleta, casi 700 kilómetros, con una mochila y una muda de ropa. Este fin de semana correrá su primer IRONMAN Full, la prueba de triatlón más exigente del calendario.
La travesía no fue parte de un plan de entrenamiento, sino una solución de logística familiar. En diálogo con el programa "Todos Vivos", el cordobés explicó que la idea original era viajar en auto, pero su pareja le hizo las cuentas: son seis en la familia (tres hijos, sus padres y él).
"Me iba a traer el auto, pero mi pareja me hizo las cuentas. Tenemos tres hijos, más mi mamá y mi papá. Son seis. Si yo me traía el auto, alguien se quedaba afuera", contó Rodríguez. La resolución fue inmediata: "Le dije: 'Bueno, me voy en bici'. Ella me quiso frenar porque sabía que me quedaba solo una semana para recuperarme antes del IRONMAN, pero cuando se me mete algo en la cabeza, arranco".
Lejos de ser un calvario, el viaje se transformó en una experiencia que lo recargó de energía. "No me arrepiento. La gente en los pueblos me iba parando, me daba bebidas y frutas, y me abrazaba. Fue un plus enorme", relató el deportista.
De no poder nadar ni 25 metros a la línea de largada
Rodríguez comenzó a correr entre 2020 y 2021, y su historia se viralizó en 2025 cuando se propuso un desafío personal: correr 15 kilómetros todos los días durante un año y documentarlo en sus redes sociales. Hoy supera los 60.000 seguidores en Instagram.
"Quería demostrar que el tiempo no es excusa. Trabajo turnos de 17 horas seguidas en la ruta y tengo 55 horas libres. Hay que encontrar el equilibrio con la familia, con mis tres hijos, pero siempre se puede", explicó.
El IRONMAN Full implica 3,8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42 km de trote. Para Rodríguez, el desafío acuático fue el más difícil: "Arranqué este año a entrenar natación desde cero. En enero me frustraba porque no podía nadar ni 25 metros en la pileta. No tenía idea de cómo hacer estilo crol". Con el correr de los meses, logró nadar 4.500 metros en aguas abiertas.
La bicicleta, en tanto, se convirtió en su gran pasión, aunque tuvo que aprender sobre la marcha. Confesó que pinchó una rueda una sola vez en su vida y debió aprender a cambiar la cámara en el camino. "Si me pasa en los 180 kilómetros de la carrera, me va a tocar cambiarla solo. Pero en la adrenalina y la desesperación, se aprende rápido", bromeó.
La estrategia para el día de la carrera
Consciente de sus fortalezas y debilidades, el policía tiene su plan para el fin de semana. "La natación la voy a hacer a 'ritmo tortuga', a mi ritmo. Pero me siento muy fuerte en la bici, me he enamorado del ciclismo. Y el trote es mi fuerte, es lo que vengo haciendo hace cinco años. Ahí voy a acelerar", anticipó.
Su meta principal es terminar y disfrutar, pero también quiere documentar la carrera en primera persona, como suele hacer en sus redes. "Quiero mostrar lo que el atleta vive por dentro, no que alguien me filme de afuera. Tengo miles de personas esperando ver qué se siente estar haciendo un IRONMAN", reveló.
Mientras espera la llegada de su familia (que finalmente pudo viajar en el auto), Rodríguez ya imagina el cierre de la prueba. "Me estoy imaginando esos 42 kilómetros corriendo por las calles de San Juan, con el apoyo de la gente. Ya me imagino eso, va a ser una locura", cerró.