Pedía delivery, pero el repartidor llevaba algo más que comida: terminó condenado
Un cadete de delivery salía a repartir con su moto y la mochila de la empresa. Cuando la policía revisó su teléfono, los chats de WhatsApp mostraron qué llevaba además de la comida.
La Justicia Federal de Paraná condenó a una pareja de jóvenes por vender marihuana a domicilio usando la modalidad de delivery. La investigación se destrabó cuando los peritos revisaron el teléfono de uno de los implicados y encontraron todo el entramado comercial.
El Tribunal Oral Federal, con la vocal Noemí Marta Berros a cargo, dictó el fallo el 19 de octubre en un juicio abreviado. Vladimir Iván Centurión, de 21 años, recibió cuatro años de prisión y una multa de $6.660.225 como autor del delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad de transporte. Su pareja, Selena Abigail Godoy, de 20, fue condenada a tres años y dos meses de prisión domiciliaria y una multa de $4.440.150 como partícipe secundaria.
En la audiencia actuaron el auxiliar fiscal Dardo Daniel Barreto, en representación del Ministerio Público Fiscal, y el abogado Claudio Berón como defensor particular de los imputados. Centurión cumplirá su pena en la Unidad Penal N° 1 de Paraná.
Una moto, una cartera y un ladrillo
El caso se originó la noche del 3 de octubre de 2025, alrededor de las 20:40. Personal de las Comisarías 9° y 13° patrullaba por calle Juan Báez, entre Avenida Ejército y Cortada 211, cuando dos agentes vieron a la pareja a bordo de una motocicleta Honda CG Titán azul. La mujer llevaba una cartera negra.
Los policías les dieron la orden de detenerse con altavoces y luces, pero los jóvenes aceleraron y se inició una persecución que terminó con ambos detenidos. Al bajar, en estado de alteración, Godoy arrojó la cartera al piso. Cuando se abrió, los uniformados vieron un paquete tipo "ladrillo" envuelto en aluminio y film.
Desde la Dirección General de Drogas Peligrosas confirmaron que era marihuana. La pericia química N° 7062, realizada por la Unidad de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional, determinó un peso neto de 970 gramos de cannabis sativa y una concentración de THC suficiente para extraer 12.124,6 dosis umbrales.
El reparto que no era de comida
El dato que terminó de armar el caso salió del iPhone incautado a Centurión. El análisis confirmó que el joven trabajaba como cadete de una empresa de delivery y aprovechaba su moto y la mochila de la firma para mover la droga por Paraná haciéndose pasar por un repartidor común.
Los chats de WhatsApp mostraron ofrecimientos directos a clientes. En una conversación del 1 de octubre de 2025 con un usuario identificado como "Brian", este escribió "Es rico el fasito" y Centurión respondió: "Si amigo", "Re va", "Estoy por salir hacer envío, avisame y te llevo". En el mismo intercambio dejó en claro las condiciones del servicio: "Los envíos gratis son para dentro de Paraná", y rechazó trasladar entregas sin costo hasta San Benito.
El informe policial también señaló que el joven evitaba llevar balanzas de precisión para fraccionar la droga, porque según sus propios mensajes la posesión de ese instrumento podía comprometerlo legalmente. Su billetera virtual de Mercado Pago mostró transferencias a un presunto proveedor por distintas sumas entre septiembre y octubre de 2025. En la galería del teléfono había imágenes de cogollos, plantas de cannabis, billetes y la moto que usaba para repartir.