Perdía 2 a 0 y La Ciudadela explotó: los tres goles que cambiaron la historia en 15 minutos
Midland ganaba 2 a 0 y parecía tener todo controlado en La Ciudadela. Pero San Martín encontró un zurdazo de García que cambió el partido y desató una ráfaga imparable: en apenas quince minutos, el "Santo" pasó de la derrota a un triunfo agónico que hizo explotar el estadio. ¿Cómo terminó?
San Martín de Tucumán dio vuelta un partido que parecía perdido y venció 3 a 2 a Midland en La Ciudadela, con una ráfaga de tres goles en el tramo final del complemento. El equipo visitante dominaba 2 a 0 y tenía el encuentro controlado, pero el "Santo" encontró una reacción impensada que desató el delirio en el estadio.
Un arranque con ilusión y dos golpes duros
El partido empezó con una chance clarísima para el local: a los dos minutos, el travesaño le negó el primer grito. Con el correr del primer tiempo, Midland se acomodó mejor y logró ponerse en ventaja.
La primera mitad también dejó dos bajas por lesión en San Martín. Mauro Verón tuvo que salir y fue reemplazado por Diego Diellos; más tarde, Cisnero también abandonó por problemas físicos.
El segundo golpe y la reacción inesperada
En el complemento, la cosa se puso cuesta arriba: a los 11 minutos, Jeremías Perales Amos marcó el segundo de Midland y dejó al "Santo" contra las cuerdas. Durante varios pasajes, el visitante pareció tener todo bajo control y San Martín no encontraba respuestas.
Pero a los 32 minutos apareció Matías "Caco" García con un zurdazo para descontar y encender la esperanza. Ese gol cambió el ánimo del equipo y del estadio.
Tres goles en quince minutos para una remontada histórica
El impulso del descuento fue inmediato: a los 39 minutos, Cabrera marcó el empate y desató la ilusión en La Ciudadela. Y cuando parecía que el partido se moría en tablas, llegó el remate final.
A los 47 minutos, en tiempo de descuento, San Martín concretó el tercer gol y selló el 3 a 2 definitivo. En apenas un cuarto de hora, el equipo pasó de perder por dos goles a quedarse con una victoria agónica.
El pitazo final desató la locura en La Ciudadela, que vio cómo una derrota que parecía inevitable se transformó en un triunfo conseguido sobre la hora.