Perdieron el Congreso y en el Partido Republicano ya apuntan a un solo nombre
3800 millones de dólares al año, un acuerdo de seguridad de una década y un operativo militar lanzado en febrero: las piezas que el partido ahora revisa para explicar la caída. El primer reproche llegó desde la propia Casa Blanca.
WASHINGTON.- La derrota fue contundente: los demócratas recuperaron el control del Congreso en las elecciones de medio término y, en cuestión de horas, el Partido Republicano pasó de la campaña a la búsqueda de responsables. El nombre que aparece en casi todas las conversaciones es el de Donald Trump, y el primer reproche fuerte llegó desde adentro de la propia Casa Blanca.
El vicepresidente JD Vance publicó un extenso descargo en su cuenta de X en el que atribuyó el revés a la guerra con Irán, una ruptura llamativa con la defensa que hasta ahora había hecho el presidente de la decisión de lanzar, el 28 de febrero pasado, el operativo militar contra el régimen iraní junto con Israel.
El mensaje que sacudió Washington
“La verdadera razón por la que perdimos es obvia para casi todos: la guerra”, escribió Vance, que además cuestionó de manera más amplia la agenda y el mensaje de la administración.
“El propio presidente lo dijo anoche. Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años valió la pena, háganlo. Argumenten que fue un precio que valió la pena pagar. Estén de acuerdo o no, al menos es honesto”, agregó el vicepresidente.
En ese mismo posteo citó a un encuestador que, según él, enumeró cuatro motivos por los cuales los votantes que habían acompañado a Trump frente a Kamala Harris en 2024 les dieron la espalda a los republicanos. Entre ellos mencionó “poner fin a la guerra” con Irán y la exigencia de que Estados Unidos “cambiara su relación con Israel”.
La respuesta de Trump
El propio mandatario había admitido la noche del martes, en una entrevista con Fox News, que una parte de la derrota se explicaba por el conflicto bélico que él impulsó y que sacudió la economía global.
“Creo que una parte de esto fue Irán. Pero, al mismo tiempo, la gente entendió la importancia de lo que he hecho con Irán”, había dicho.
Ya esta tarde, consultado en un acto en la Casa Blanca sobre la evaluación de su vicepresidente, respondió: “Creo que es, en gran medida, cierto, porque [la guerra] a corto plazo provocó un ligero aumento en el precio de la nafta”.
Lejos de retroceder, redobló: “Al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque, a largo plazo, es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”. En ese mismo acto elogió al presidente saliente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, pese a los señalamientos internos: “Hizo un trabajo fantástico”.
Israel, la nafta y el costo de vida
El estrecho alineamiento de Washington con Israel fue un punto de fricción en varias contiendas, sobre todo en Michigan, donde el demócrata Abdul El-Sayed, uno de los ganadores de la noche, criticó el respaldo de la Casa Blanca al premier Benjamin Netanyahu.
En plena jornada electoral, Trump anunció por sorpresa que pondría fin a un acuerdo de asistencia en materia de seguridad de diez años con Israel, que preveía el envío anual de 3800 millones de dólares hasta 2028.
La guerra, muy impopular según las encuestas, empujó los precios de la energía a nivel global y agravó la preocupación de los votantes por el costo de vida y la inflación, dos temas que dominaron la campaña.
“Un ajuste de cuentas” interno
“Existe una especie de ajuste de cuentas dentro del Partido Republicano sobre qué rumbo tomar”, señaló Matt Dole, presidente del partido en el condado de Licking, Ohio, el estado del que Vance fue senador y donde el exlegislador demócrata Sherrod Brown consiguió un escaño.
“Creo que veremos a un sector del Partido Republicano abogar por un retorno a la normalidad, pero esto no implica repudiar la ideología ni las políticas de Trump, sino rechazar su estilo”, amplió al sitio Politico.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, fue todavía más duro y enumeró distintos factores, desde el caso Epstein hasta la compraventa de acciones por parte de miembros del Congreso, antes de advertir sobre el futuro del partido.
“Esto está cerca de ser un evento de nivel de extinción para los republicanos… de los diez estados más grandes de esta unión, solo uno tendrá control republicano: Florida”, destacó en una conferencia de prensa en Tallahassee. En su territorio, el republicano Byron Donalds se impuso por un margen ajustado (50,02% a 48,71%) sobre el demócrata David Jolly.
“No creo que calificarlo de ‘ola’ sea del todo preciso. Es el equivalente político al impacto de un meteorito que recorrió todo Estados Unidos: estados demócratas, estados republicanos y todo lo que hay en medio. Y el único estado que logró mantener la posición y resistir ese impacto es, precisamente, el estado libre de Florida”, se congratuló.
Para DeSantis, el avance demócrata respondió más al rechazo hacia los republicanos en Washington que a un respaldo a las políticas progresistas. Y advirtió que el partido podría quedar fuera del control unificado durante años: “No van a poder, como republicanos, retomar el Senado bajo este mapa actual en solo dos años a partir de ahora”.
El futuro de 2028, en duda
“Esto es mucho peor de lo que nadie habría esperado. Ruptura del Partido Republicano tal como lo conocemos actualmente. La Cámara de Representantes perdida hasta por lo menos 2030; el Senado, hasta 2032. Vance despidiéndose de 2028”, evaluó con tono sombrío un exfuncionario de Trump citado por la cadena CNN.
“Resulta un tanto irónico, pero, aun así, soy optimista respecto al futuro, porque dentro de dos años Trump ya no estará”, comentó Robert Charles, candidato republicano a gobernador de Maine que perdió ante la demócrata Hannah Pingree.
Con la debacle consumada, Trump buscó despegarse de los candidatos derrotados, aunque en las últimas semanas de campaña les había pedido a sus simpatizantes que fingieran que su nombre aparecía en las boletas. “Yo no aparecía en la boleta electoral”, se desligó, y sostuvo que de haber sido así su partido “hubiera ganado por una victoria aplastante”.
“Trump casi ha desafiado a los estadounidenses a votar en contra de él”, dijo al New York Times el estratega republicano de Michigan Jason Roe, para quien el presidente cerró la campaña con una especie de “recopilación de sus mayores éxitos” en materia de acciones que irritaron a los votantes. “Él fue el artífice del colapso republicano”, aseguró.
La cadena de reproches anticipa una revisión profunda sobre el rumbo de cara a 2028 y un debate sobre cuánto peso debería conservar Trump, ya políticamente debilitado, en ese proceso.
“Honestamente, hay un solo culpable” de la derrota, estimó el estratega republicano de Arizona Barrett Marson en diálogo con la CNN. “Si no hubiera ocurrido la guerra, sería un ciclo electoral completamente distinto. Y una sola persona empezó esa guerra”, añadió, en alusión al presidente.
One of the things the data analysts on our side obsessed over was "composition"—whether the electorate looked close enough to 2024 for Republicans to win. And despite polls that showed a Democrat blowout, the data kept on telling us the same story: in some states turnout was…
— JD Vance (@JDVance) November 4, 2026