Perdieron la obra social y ahora el golpe les llega por otro lado: qué encontraron en sus casas
Más de un millón de personas se quedaron sin obra social ni prepaga y el golpe no termina ahí: el mismo informe revela qué les falta ahora en sus casas. El detalle que muestra el deterioro de miles de familias argentinas.
El dato central del último informe del Instituto Argentina Grande (IAG) marca un cambio de época en el acceso a la salud: 1.266.863 personas dejaron de tener obra social, prepaga o mutual entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de este año. El fenómeno, según el análisis, se explica por la pérdida de empleo registrado y por el encarecimiento de las cuotas de las prepagas tras el DNU 70/2023.
El trabajo se apoya en la micro base de datos del Indec. A eso se suma el último informe oficial sobre condiciones de vida, que muestra un deterioro material: cada vez más familias habitan viviendas sin cloacas ni conexión a la red de gas.
La foto de la desprotección
Al cuarto trimestre de 2023 había 9.428.131 personas sin prepaga, obra social ni mutual. Para el segundo trimestre de 2026 la cifra ascendió a 10.694.994: la proporción sobre la población total pasó del 32% al 35,5%.
De las 1.266.863 personas que perdieron cobertura, 1.159.205 eran afiliados directos de obras sociales, de acuerdo con los informes de la Superintendencia de Salud. En paralelo, entre el sector privado, el público y las trabajadoras de casas particulares se destruyeron 375.016 puestos de trabajo en casi tres años de gestión de La Libertad Avanza, con impacto sobre el conjunto del hogar.
“Las caídas de afiliados se produjeron en las principales obras sociales como OSECAC - Comercio (-23,7%); OSPCN – estatales (-26%); OSPeCon - Construcción (-27,4%); e incluso OSPe - trabajadores petroleros con una caída del 6,2%”, señalaron desde el IAG.
La excepción fue la obra social de monotributistas, que creció un 200%: pasó de 200.000 a 600.000 beneficiarios.
Por género, las mujeres sin cobertura pasaron de 4.682.237 a 5.291.402 entre ambos períodos. Los varones, de 4.745.894 a 5.403.592.
Prepagas: cuotas por encima de la inflación
El otro factor que explica la sangría de afiliados es la conducta de las empresas de medicina prepaga. En diciembre de 2023 se eliminó la facultad del Ministerio de Salud para fijar un tope a los aumentos de cuotas.
La gestión incluyó una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia por presunta cartelización de las principales firmas. Más allá de esa presentación, las cuotas subieron un 499,7% desde noviembre de 2023, mientras la inflación acumulada en el mismo lapso fue del 344,4%.
El sistema público, bajo presión
Quienes pierden su cobertura terminan volcándose al sistema público, otro de los frentes golpeados por el desfinanciamiento. “El 48,1% de los jóvenes y el 46,4% de los menores de 14 años dependen únicamente de la salud pública. En el segundo trimestre de 2026, el 48,1% de los jóvenes de 15 a 29 años no contó con obra social, prepaga ni mutual”, indica el informe.
Desde el inicio del gobierno libertario hay 339.696 jóvenes más en esa situación (+11,8%). El salto más grande, sin embargo, se dio entre los adultos de 30 a 64 años: 647.225 personas más (+17,6%).
La dependencia de la salud pública crece en todas las regiones. En el NEA, el 45,6% no tiene obra social, prepaga ni mutual. “Esto implicó que en todas las regiones aumente el peso de la población sin obra social o prepaga. En el Gran Buenos Aires pasó del 30,8% al 35,5%, en Cuyo del 34,3% al 38,3% y en la región Pampeana del 30,2% al 33,0%”, concluyeron desde el IAG.
El PAMI también registró un aumento de 352.000 afiliados, aunque en dos años cayó un 18,45% la cantidad de medicamentos vendidos con cobertura del organismo.
Sin cloacas y sin gas: el otro retroceso
Una de las mayores desinversiones del período fue el recorte de obras públicas de AySA, entregada en privatización a un consorcio de empresarios locales y extranjeros con financiamiento offshore. El negocio pasó a tener perfil financiero: se habilitaron aumentos de tarifas y cortes por falta de pago, sin obligaciones de inversión equivalentes.
Al primer semestre de 2026, el 26,9% de los hogares no tenía acceso a cloacas, frente al 25,2% del primer semestre de 2024. En términos de población, el 30,7% carecía de cloacas, contra el 30,6% de un año antes: esa leve variación implicó 118.000 personas más viviendo en hogares sin el servicio.
Con la red de gas pasa algo similar. El 35,4% de los hogares no accede al servicio, lo que afecta al 40,5% de la población. Un año atrás, era el 34,3% de los hogares y el 39,2% de la población.
En números absolutos, al primer semestre de este año había 3,6 millones de hogares sin red de gas (138.000 más que un año antes), con impacto directo sobre 12.219.000 personas (513.000 más que en el mismo período de 2025).