Perdió 5 hectáreas de nogales y plantó un cultivo que hoy procesa 5.000 kilos por semana

La familia de Virginia de Jong plantó nogales en Cipolletti y cuatro años después casi todos habían muerto. Lo que hicieron con esa chacra cambió el rumbo de la producción familiar.

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Perdió 5 hectáreas de nogales y plantó un cultivo que hoy procesa 5.000 kilos por semana
Perdió 5 hectáreas de nogales y plantó un cultivo que hoy procesa 5.000 kilos por semana

Virginia de Jong apostó por los nogales en Cipolletti, pero el suelo les jugó una mala pasada. Lejos de rendirse, reconvirtió la chacra con almendros y hoy comercializa desde la Patagonia a todo el país.

La historia de Nogallia comenzó con una apuesta que no salió como esperaban. La familia de Virginia de Jong plantó casi cinco hectáreas de nogales en Cipolletti, cerca de la Isla Jordán, con la idea de controlar mejor la comercialización de su producción. Sin embargo, cuatro años después, casi toda la plantación había muerto.

“Nosotros tenemos napas muy superficiales y la raíz del nogal es muy profunda”, explicó Virginia. El diagnóstico fue contundente: el suelo no era apto para ese cultivo. Algunos ejemplares sobrevivientes fueron sometidos a pruebas de injerto, pero la familia terminó reconvirtiendo la superficie.

El giro hacia las almendras

En 2007 comenzaron a plantar los primeros cuadros de almendros. Hoy tienen casi cinco hectáreas con unos 5.000 almendros y unos 200 nogales, mientras que en otra chacra ubicada en Vista Alegre, Neuquén, sumaron otras seis hectáreas. En total, 11 hectáreas en producción.

Trabajan principalmente con las variedades Guara y Marinada, en sistemas de plantación en espaldera y en copa. Los almendros también requirieron una estrategia de adaptación: son árboles injertados sobre durazneros, con portainjertos Nemaguard o Nemared. El portainjerto permite una mejor adaptación al suelo, mientras que el injerto aporta las características productivas de la variedad. La poda, además, busca dirigir la energía del árbol hacia la producción de fruta.

La reconversión volvió a exigir paciencia. “A partir del cuarto año recién empezamos a vender el mínimo de fruta”, contó Virginia. Alrededor del sexto año, explicó, el cuadro puede convertirse en una unidad productiva que ayude al sustento familiar. Además, “la comercialización es un factor sensible en el productor”, porque “hay que dedicarle tiempo” y desarrollar una estrategia.

La familia comenzó vendiendo por boca en boca y Facebook y luego amplió sus canales. Actualmente comercializa a través de Mercado Libre y venta directa, con clientes de distintos puntos del país. “Tenemos la aspiración de llegar a todos los rincones de la Argentina y que el consumidor final acceda a un producto de calidad y fresco”, señaló.

“Los tiempos de la naturaleza son mucho más extensos. Es mucha paciencia, mucho cuidado, mucho mimo a los árboles. No es para gente impaciente», definió.

Producir en el Alto Valle

La producción está condicionada por las características del Alto Valle, entre ellas la presencia de cotorras y las heladas. Como referencia, Virginia señaló que 2.000 kilos de almendras por hectárea al año son un rendimiento aspiracional para la zona. En España, en cambio, una hectárea puede alcanzar entre 3.000 y 3.500 kilos.

El trabajo también se extiende al suelo. Entre las hileras de los almendros experimentan desde hace tres o cuatro años con vicia, una pastura con alta concentración de nitrógeno, y también con trigo sarraceno. La búsqueda es sumar materia orgánica, mejorar la nutrición de los árboles y generar mayor diversidad en el suelo.

De la chacra a la planta procesadora

El proyecto creció hasta convertirse también en un servicio para otros productores. Nogallia procesa nueces, almendras y algunas avellanas de establecimientos de la zona, además de su propia producción. “Nosotros acá hacemos fraccionamiento, limpieza de los frutos de ellos y para nosotros”, explicó Virginia.

La planta procesa alrededor de 5.000 kilos de frutos secos por semana. En la almendra, aproximadamente el 70% corresponde a cáscara, mientras que el equipo puede seleccionar unos 200 kilos diarios de pepita. En la nuez, el rendimiento de pepita ronda el 40%.

Parte de esa producción se transforma en harinas con y sin piel, mixes y garrapiñadas. En el proceso también buscan conservar los aceites naturales de la almendra. “Lo que buscamos es generar producto de calidad para el consumidor final”, explicó.

El equipo combina familiares y trabajadores especializados en producción, procesamiento y comercialización. Ana Lía participa de la elaboración de harina y el exfoliado de las almendras, Luzmila trabaja con los clientes y Tayli, formada en administración, colabora en los análisis y la toma de decisiones.

Tecnología, energía solar y nuevos usos para los residuos

Junto al INTI, Tadeo modificó una máquina fabricada en Córdoba. Tras las mejoras, el rendimiento pasó, según Virginia, de alrededor del 50% al 70% y luego al 85-90%. La capacidad llega a unos 1.000 kilos diarios de almendras, 1.000 de avellanas y 600 de nueces. También mejoraron las mesas de selección, la extracción de polvo y la reducción del ruido.

Este año sumaron además 34 paneles solares para abastecer parte de las máquinas. Entre ellas está la garrapiñera, que puede elaborar hasta 40 kilos por tanda y requiere una importante disponibilidad de energía.

La búsqueda de aprovechamiento alcanza incluso a la piel de la almendra. Actualmente realizan ensayos para evaluar si puede utilizarse para nutrir el suelo, mientras que las cáscaras se entregan a vecinos o se utilizan en caminos.

El último desafío está en convertir esos residuos en nuevos productos. Desarrollan una máquina para transformar las cáscaras en pellets para calefacción, con la idea de avanzar incluso hacia estufas de bajo costo. “Es un desperdicio que debería volver a generar algo”, sostuvo Virginia.

Después de aquella primera apuesta que terminó con los nogales muertos, la reconversión terminó convirtiéndose en algo más que una alternativa productiva. “Yo disfruto todo el proceso. Yo descubrí mi propósito acá”, afirmó Virginia.

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